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Calle de Lineros (Córdoba)

Historia local y familiar documentada
La calle rotulada «Emilio Castelar» en el plano de Córdoba de 1900-1920
A principios del siglo XX la calle de Lineros se rotulaba «Emilio Castelar»: el nombre corre desde la plazuela del Potro («P. del») hasta el cruce de las Cinco Calles, con las callejas de Grajea y Candelaria a un lado y Badanas al otro. Plano de Córdoba 1:6.000 revisado por el Ayuntamiento, entre 1900 y 1920.

La calle de Lineros es una calle de la Ajerquía de Córdoba que va de las Cinco Calles a la plazuela del Potro, paralela a la Ribera del Guadalquivir. En un siglo cambió tres veces de nombre: fue Lineros hasta finales del siglo XIX, Emilio Castelar después, Coronel Cascajo desde 1938, y ha vuelto a ser Lineros.

«Pocos títulos hay en Córdoba tan justificados»

Teodomiro Ramírez de Arellano la recorrió entre 1873 y 1877 y la describió así:

«Desde las Cinco calles arranca la de Lineros que termina en la plazuela del Potro, sin mas afluyentes que las de la Candelaria y Badanas y dos callejas, la de Vinagreros por haber vivido en ella unos cosecheros de vinagre, y la de Gragea… Pocos títulos hay en Córdoba tan justificados como el de esta calle: casi hasta nuestros dias hemos visto ocupadas sus casas por los trabajadores del lino, tanto en su rastrillado como en las demás faenas necesarias, y muchos eran también los almacenes á donde acudían las mujeres al cambio de las libras hiladas por otras en rama.»[1]

Sobre el oficio que le dio el nombre, véase Rastrillador de lino.

El caño de Venceguerra

La calle se había llamado también «del Caño de Venceguerra», «por una alcantarilla que se vé entre las casas números 80 y 82». El cronista da al nombre un origen de tradición: sería Vicente Guerra, «de quien se dice que cuando la conquista de Córdoba entró en ella con su gente por este sitio, entonces callejón estrecho», y cuyo hijo Fernando Vicente Guerra estuvo en 1296 en la defensa de Baena.[1]

El caño recogía el agua de media ciudad: los caños descubiertos desde la plaza del Salvador, los del barrio de San Miguel y las alcantarillas que arrancaban del Mármol de Bañuelos, la Puerta Nueva, el Potro y la calle de Maese Luis, de modo que «con la menor dificultad opuesta á la corriente se inundan todas las casas inmediatas»; y por él entraba el río en las avenidas, «llegando veces en que han remado barcos por esta calle». Enfrente había, en tiempo del cronista, un mesón antiguo que tomaba el nombre del caño.[1]

Hacia 1821 hubo una escribanía en una de las casas inmediatas a la calleja de los Vinagreros. Su oficial mayor y un cuñado suyo —casados con dos hermanas— aspiraban a la misma procuraduría; un día en que el escribano había salido al juzgado, el cuñado entró en el despacho, la discusión subió de tono y acometió al oficial con la tranca de la puerta; este se defendió con las tijeras grandes de cortar papel y se las clavó en el pecho. El herido salió corriendo y «cayó muerto cerca del caño de Venceguerra». El cronista dice que aún vivían en Córdoba muchos que recordaban el caso, y que, «justificada plenamente la fuerte agresión por parte de la víctima», el proceso terminó a favor del acusado.[1]

Barcos por la calle

Por el caño, Lineros aparece una y otra vez en la crónica de las riadas que el cronista copió de los manuscritos antiguos:[2]

  • en 1481 «anduvieron los barcos por las calles de los Lineros, la Curtiduría, la Fuensanta y puerta del Puente»;
  • en 1618 «anduvieron también los barcos por la Fuensanta y la calle de Lineros»;
  • el 24 de enero de 1626 el agua cubrió la plazuela de las Cinco Calles, donde empieza Lineros, «donde hubo barcas sacando los muebles de algunas casas»;
  • el 26 de diciembre de 1821 «anduvieron barcos por la puerta del Puente, calle de Lineros y otros varios puntos».

En la gran avenida de 1860 el agua ya no entró en la ciudad, entre otras razones porque «la calle de Lineros, la salida de la puerta del Puente y otros puntos, están á mas altura que otras veces, por los terraplenes que se han variado».[2] Véase también Riada de Córdoba de 1876-1877.

El San Rafael de la esquina de la Candelaria

En la esquina con la calle de la Candelaria había, cuando escribe el cronista, un retablo con San Rafael y los patronos San Acisclo y Santa Victoria, obra de Antonio Monroy, y debajo, tras una reja, la Virgen de Linares. Según el cronista, hasta enero de 1801 hubo allí otra imagen, destrozada una noche, y una señora que vivía enfrente costeó las nuevas. La inscripción latina que se puso en el lado de Lineros dice, en su traducción, que el monumento se erigió con limosnas «en desagravio de la injuria sin testigos inferida a la antigua imagen por mano enemiga, el dia 22 de Enero del año corriente de 1.801», y en agradecimiento por haber quedado la ciudad libre de «la amenazadora mortífera epidemia que devastaba la baja Andalucía».[1]

Cuarenta años después estuvo a punto de desaparecer. En 1841 el jefe político Ángel Iznardi ordenó quitar las muchas imágenes que había por las calles; los vecinos de Lineros acudieron entonces a Modesto de la Fuente, el autor de las Capilladas de Fray Gerundio, que estaba en Córdoba y era amigo de Iznardi, y este logró que el San Rafael quedara exceptuado: «así es el único existente», escribe el cronista, sin contar los de las fachadas de las iglesias y los triunfos. En la misma calle se perdieron entonces un Ecce Homo de la esquina frente a la calle del Baño y un San Antonio Abad del pintor Saravia, casi enfrente de la calleja de Gragea, cerca de donde el pintor tuvo su casa.[1]

Tres nombres en un siglo

Recorte del Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba de 1943 con los tres nombres de la calle
«…de la calle que se llamó de Lineros, después de Emilio Castelar y hoy Coronel Cascajo». Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba, 7 de diciembre de 1943.
  • Lineros es todavía el nombre de la calle en el callejero parroquial del Almanaque del Obispado de 1886, que la registra como «C. de Lineros».[3]
  • En el catálogo de calles del Almanaque del Diario de Córdoba para 1901 ya figura como «Emilio Castelar (antes Lineros), calle de», y así sigue en el de 1903.[4] El acuerdo del cambio no se ha localizado: queda acotado entre 1886 y 1901. El índice del plano de Córdoba de 1:6.000 «revisado por el Ayuntamiento», impreso entre 1900 y 1920, la sitúa en el cuadro 5 F con el nombre de Emilio Castelar.[5]
  • El 8 de septiembre de 1910 el Diario de Córdoba anunciaba que la sociedad de oficiales orífices y engastadores, recién organizada, había establecido su domicilio social «en la calle de Emilio Castelar, número 84».[6] Véase Platero de Córdoba.
  • El 6 de octubre de 1936, El Defensor de Córdoba publicó una conversación con el coronel Ciriaco Cascajo Ruiz, que había dirigido en Córdoba la sublevación militar de julio y a quien el Ayuntamiento acababa de nombrar hijo adoptivo y predilecto. Cascajo objetó que no podía ser hijo adoptivo: «Yo soy hijo de Córdoba nacido en la calle Lineros y bautizado en la Parroquia de San Francisco». Y añadió: «Me acuerdo de mi calle Lineros que no se por qué se llama de Emilio Castelar que no es de Córdoba ni nada hizo por Córdoba, que yo sepa. Las calles debieran tener su nombre tradicional, calle de la Plata, de los Moros, de Lineros».[7]
  • La calle no recuperó entonces el nombre de Lineros: recibió el suyo. El 11 de julio de 1938 la Comisión Gestora municipal aprobó una moción del alcalde, Antonio Coello y Ramírez de Arellano, para sustituir los nombres de la avenida de Canalejas, la plaza de las Tendillas, la plaza de Sagasta y las calles de Joaquín Costa y Emilio Castelar por los de Generalísimo Franco, José Antonio Primo de Rivera, General Queipo de Llano, Calvo Sotelo y Coronel Cascajo.[8] El cambio de rotulación se acordó en la sesión del 20 de julio y se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia del 3 de febrero de 1939, junto con el telegrama del ministro del Interior que lo autorizaba.[9]
  • Un año después los anuncios todavía tenían que aclararlo: el 8 de agosto de 1939 una peluquería ofrecía permanentes «desde doce pesetas» en «Coronel Cascajo, 76, (antes Emilio Castelar)».[10]
  • El 7 de diciembre de 1943 un edicto del Juzgado de Primera Instancia número uno, en un expediente de dominio promovido por un abogado de la ciudad, describía la primera de sus fincas como la «casa número treinta y cinco antiguo y cincuenta y ocho moderno de la calle que se llamó de Lineros, después de Emilio Castelar y hoy Coronel Cascajo», de «trescientas sesenta y ocho varas superficiales».[11] El edicto da dos números para la misma casa: la calle había cambiado también de numeración. Cuándo, y a qué número moderno corresponde cada antiguo, no consta.

Hoy la calle ha recuperado el nombre de Lineros.[12] La fecha en que se le devolvió no se ha documentado aquí.

Al pie de la calle, el Potro

Mujeres y niños llenando cántaros en la fuente del Potro en 1914
La fuente de la plazuela del Potro, donde termina la calle de Lineros, en junio de 1914. No es la calle: es la plaza a la que desemboca. Autocromo de Auguste Léon para los Archivos del Planeta de Albert Kahn.

Lineros desemboca en la plazuela del Potro. En junio de 1914 el fotógrafo Auguste Léon, que recorría España para los Archivos del Planeta del banquero Albert Kahn, retrató en color la fuente de la plaza con mujeres y niños llenando cántaros.[13]

Véase también

Referencias

  1. ↑ 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, o sean apuntes para su historia, 1873-1877, paseo séptimo, barrio de los Santos Nicolás y Eulogio de la Ajerquía. Edición anotada de la Red Municipal de Bibliotecas de Córdoba, 2017.
  2. ↑ 2,0 2,1 Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, 1873-1877, paseo duodécimo, barrio del Espíritu Santo, relación de las avenidas del Guadalquivir.
  3. ↑ «Calles… y parroquias á que pertenecen», Almanaque del Obispado de Córdoba, 1886, pp. 41-46. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
  4. ↑ «Catálogo por abecedario de las calles de esta ciudad», Almanaque del Diario de Córdoba, 1901 y 1903. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
  5. ↑ A. Fernández Fenoy, Plano de Córdoba / revisado por el Ayuntamiento, escala 1:6.000, Barcelona, Alberto Martín, [entre 1900 y 1920], hoja y nomenclátor de vías y edificios públicos. Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico, registro 463039.
  6. ↑ «Orífices y engastadores», Diario de Córdoba, 8 de septiembre de 1910, p. 2. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
  7. ↑ El Defensor de Córdoba, 6 de octubre de 1936, p. 1. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
  8. ↑ «La Comisión Gestora acuerda rotular con los nombres del Generalísimo Franco, José Antonio Primo de Rivera, Calvo Sotelo, General Queipo de Llano y Coronel Cascajo a distintas vías de la ciudad», Diario de Córdoba, 12 de julio de 1938, p. 1. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
  9. ↑ Extracto de los acuerdos de la Comisión Gestora municipal de Córdoba, sesión del 20 de julio de 1938, Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba, 3 de febrero de 1939, p. 2.
  10. ↑ Anuncio por palabras, Azul, Córdoba, 8 de agosto de 1939, p. 2. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
  11. ↑ Edicto del Juzgado de Primera Instancia número uno de Córdoba, Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba, 7 de diciembre de 1943, p. 2.
  12. ↑ «Calle Lineros», Cordobapedia, consultado el 30 de octubre de 2026.
  13. ↑ Auguste Léon, «Espagne, Cordoue, Fontaine del Potro», autocromo A 4491, 19-22 de junio de 1914. Musée départemental Albert-Kahn; reproducción en Wikimedia Commons (CC0).