Platero de Córdoba

El platero de Córdoba fue, durante cuatro siglos, uno de los oficios que dieron carácter a la ciudad: el que trabajaba la plata —y, con otro nombre, el oro— en talleres pequeños repartidos por barrios concretos, bajo un gremio que controlaba quién podía ejercerlo. A comienzos del siglo XX seguía siendo un oficio corriente y de calle: en el censo electoral de la capital de 1907 a 1923 la palabra platero aparece 569 veces, tantas como barbero.[1]
Las cuatro casas del gremio, que no son una
Hablar de «la sociedad de plateros» de Córdoba induce a error, porque a lo largo del tiempo hubo cuatro instituciones distintas y algunas coexistieron:[2]
- la Hermandad o Cofradía de San Eloy, creada a principios del siglo XVI, matriz devocional en torno a la cual se agrupaba la mayoría de los plateros de la ciudad;
- el Colegio de Plateros de Córdoba, fundado hacia 1551, que durante cuatro siglos «aglutinó al gremio de plateros y ordenó su acceso, sus transacciones y reguló el mercado de los metales preciosos en la ciudad»;
- el Colegio de Orífices y Plateros, heredero decimonónico, cuyas juntas y cuya fiesta de San Eloy aparecen en la prensa local;
- y la Sociedad de Plateros, fundada en 1868 como sociedad de socorros mutuos, en la que entraban maestros y oficiales.
La distinción no es erudita: cada una responde a una pregunta distinta. El Colegio regulaba el acceso al oficio, de modo que su archivo dice si alguien era platero de pleno derecho; la Sociedad dice si estaba asegurado contra la enfermedad o el paro; y la sociedad de oficiales de 1910, que se cuenta más abajo, dice de qué lado del taller estaba, maestro o asalariado.
El Colegio estaba regido por un prioste, ayudado por «dos alcaldes, un escribano, un mayordomo y dos diputados elegidos anualmente».[2] En 1775 tenía «doscientos setenta talleres en mayor ó menor escala», según un resumen de artes y oficios de aquel año que cita Ramírez de Arellano.[3]
La Sociedad de Plateros (1868)
La Sociedad de Plateros se fundó el 17 de octubre de 1868, en plena crisis política y económica, para socorrer a los plateros necesitados. Ortiz Villalba la cuenta entre las primeras sociedades nacidas del Sexenio y la única que sobrevivió a la Restauración, «convertida en sociedad obrero-patronal de socorros mutuos».[4] En 1889 habían pasado por ella 386 inscritos; tenía biblioteca y estaba suscrita a la prensa local, y para tener ingresos compró en 1872 un establecimiento de vinos y en 1880 abrió otro en la plaza de Séneca: es el origen de las tabernas de la Sociedad de Plateros que todavía existen.[5]
Su sede estaba en el barrio de San Francisco, en una calle paralela y próxima a la de la logia Patricia, y el médico de la Sociedad era el venerable de la logia: el oficio fue, en palabras de Ortiz Villalba, «cantera de republicanismo y de masonismo». Véase Masonería en Córdoba.[4]
Una quinta: la sociedad de los oficiales (1910)
A esas cuatro hay que añadir una quinta, la más tardía y la única hecha solo por asalariados. El 31 de agosto de 1910 los oficiales del oficio se organizaron como Sociedad de oficiales orífices y engastadores —los que labraban el oro y los que montaban las piedras en el taller de otro— y abrieron local en la calle de Emilio Castelar, número 84.[6] Su primera junta la presidió Ángel Ortega, y la de 1912 la formaban Ángel Ortega Ruiz, Manuel González de Canales, Antonio Raya Ruiz, Antonio Fernández y Fernández, José Villar Ruiz y Manuel Herrera Martínez.[7]
Lo que se sabe de ella por la prensa dibuja una sociedad obrera típica de su tiempo: un ciclo de conferencias sobre «cuestiones sociales» en febrero de 1913, al que acudieron obreros de otros oficios; una clase gratuita de francés en 1914; un local en la plaza de Séneca, 26 en 1919 —a la cabecera de San Eulogio— y otro en la calle Santa Marta en 1921; un mitin el Primero de Mayo de 1922; y, en octubre de 1920, una novillada benéfica para fundar una caja de seguros para la vejez. Al anunciarla, tres oficiales pasaron por la redacción del Diario de Córdoba para que constara que la caja «no será para la sociedad de Orífices y Plateros sino para el gremio de Orífices y Engastadores».[8] La aclaración prueba que eran casas distintas, y que a los oficiales les importaba que no se confundieran. , pero la prensa no lo dice. La de los oficiales seguía figurando en el Boletín Oficial de la Provincia en 1925, 1927, 1928 y 1929; en el número de 1928 aparece entre las asociaciones obreras del censo electoral social.[9]
Leídas todas las planas en que la prensa digitalizada la nombra, de 1910 a 1936, la sociedad aparece también en la vida pública de la ciudad. En noviembre de 1912 telegrafió al Gobierno su protesta por el asesinato de Canalejas.[10] En diciembre de 1913 presentó su reglamento en el Gobierno civil,[11] y en 1917 su presidente firmó con las demás sociedades obreras de Córdoba un manifiesto conjunto.[12] En enero de 1919 el fiel contraste de la provincia, Manuel Merino, habló en su local de la plaza de Séneca sobre las «causas de la decadencia del arte de joyería».[13] En septiembre de 1920, en junta extraordinaria con unos cincuenta asociados, acordó hacerse cargo de la manutención de doce hijos de los mineros de Riotinto y abrir una suscripción semanal para sus padres.[14] Y en marzo de 1931 convocó a sus socios «y al gremio en general» a la manifestación por la amnistía, detrás del estandarte de la sociedad.[15]
El final, y un archivo que se salvó
El Colegio de Plateros fue prohibido por la autoridad militar al inicio de la Guerra Civil, en 1936. Tras su extinción, los descendientes de su último representante legal hicieron donación al Ayuntamiento de Córdoba en 1954 de las alhajas, los objetos litúrgicos, los muebles y la documentación del gremio, que desde entonces se custodia en el Archivo Municipal de Córdoba como fondo independiente.[2]
Es decir: el archivo de la institución que decidía quién podía ser platero en Córdoba se conserva, y cubre desde mediados del siglo XVI hasta 1936.
Platero, orífice, joyero: tres palabras y tres cosas

Los papeles de la época no usan las tres palabras al azar. Contadas sobre las 234.029 líneas del censo electoral de Córdoba capital entre 1907 y 1923:[1]
| Palabra | Veces escrita |
|---|---|
| platero | 569 |
| joyero | 17 |
| orífice | 13 |
| grabador | 5 |
Platero es el oficio corriente; orífice es raro —trece líneas en diecisiete años— y designaba a quien trabajaba el oro; joyero e industrial de joyería apuntan ya a quien tenía el negocio y no solo las manos. En una misma familia cordobesa de los años treinta se documentan, a la vez, un orífice y un «industrial de joyería de esta plaza», y aún una cuarta designación de taller: «fabricante de objetos de metales preciosos, categoría sacador de fuego».[16][1]
El oficio tenía calle
Las fuentes ponen a los plateros en sitios distintos según la época. En el siglo XVII el gremio tenía su altar en las Platerías, el tramo de la actual Cardenal González que iba desde la plazuela del pescado, junto al arquillo de Calceteros, hasta pasar la Zapatería Vieja, así llamado «a causa de los plateros que allí moraban»; el cuadro del altar se quitó en 1841 y acabó en el Museo Provincial.[17] Hacia 1875 el cronista ve otra geografía: la calle de Armas, que había perdido sus posadas, «ha venido a ser el centro de las platerías, y poco á poco vemos que todas aquellas casas se van ocupando por estos talleres, indudablemente la industria mas floreciente de Córdoba», y en el barrio de San Nicolás de la Ajerquía «vive la mayor parte de los plateros de Córdoba».[18] Véase Parroquia de San Nicolás y San Eulogio de la Ajerquía (Córdoba).
Treinta años después, el censo electoral los pone sobre todo en otra calle.
Medida la densidad de platería por calle en los diecisiete cuadernos del censo electoral —cuántas de las líneas que nombran cada calle llevan el oficio de platero, orífice, joyero o grabador—, la platería aparece muy concentrada, y a la cabeza no está la calle esperada:[1]
| Calle | Líneas de platería | Líneas que la nombran | Densidad |
|---|---|---|---|
| San Eulogio | 30 | 227 | 13,2 % |
| Alfayatas | 11 | 177 | 6,2 % |
| Cardenal González | 26 | 531 | 4,9 % |
| Mascarones | 10 | 215 | 4,7 % |
| Bataneros | 8 | 180 | 4,4 % |
| María Cristina | 11 | 273 | 4,0 % |
| Maese Luis | 8 | 250 | 3,2 % |
| Zapatería Vieja | 0 | 158 | 0,0 % |
| media del corpus | 569 | 27.718 | 2,1 % |
San Eulogio —una calle corta del barrio de la Catedral, que va de la plazuela de Séneca al Portillo— tenía seis veces la densidad de platería de su ciudad y más del doble que la calle siguiente. Allí la palabra platero se escribe 29 veces y jornalero solo 8: es la única calle del muestreo donde el platero supera al jornalero, cuando en el conjunto del corpus el jornalero es el 28,8 % de lo escrito.

La concentración no está en un portal, sino en cinco —los números 3, 6, 7, 8 y 9— sostenidos a lo largo de dieciséis años. En el número 7, el platero Fernando Peidró Luque figura en once de los diecisiete cuadernos, de 1908 a 1923; es casi con seguridad el platero de ese nombre que en 1891 se había iniciado en la logia Patricia, la que en 1873 tuvo su templo en ese mismo número de la calle. Véanse Calle San Eulogio (Córdoba) y Masonería en Córdoba.
Lo mismo ocurría en la calleja de Gragea, que salía de la calle de Lineros, la calle del lino, en el barrio de la Ajerquía: el censo municipal de 1908 registra allí tres plateros en tres portales seguidos.[19]
Las calles que conservan el nombre del gremio, y ya no el gremio
Ramírez de Arellano da por perdido el antiguo carácter del barrio de la Catedral: había decaído «por haberse ausentado el comercio y los plateros establecidos en aquellas calles, algunas de las cuales aún conservan el nombre de los gremios que las ocuparon, como las Platerías [porción de Cardenal González], la Zapatería Vieja, los Mesones, Carniceros y otras».[17]
El censo electoral, treinta y cinco años posterior, le da la razón: en la Zapatería Vieja hay siete zapateros en 158 líneas, un 4,4 % cuando la media de la ciudad era del 5,6 %; en la calle Carniceros no aparece ni un carnicero, cortador o tablajero en 220 líneas; y el nombre de las Platerías ya no se usa: figura dos veces en diecisiete cuadernos.[1]
Los plateros, en cambio, no se habían dispersado: se habían concentrado en San Eulogio, una calle cuyo nombre no dice nada del oficio —se dedicó al santo cordobés en 1852, y antes era una de las dos «callejas que van al Portillo», junto con la de Mascarones—.[17]
Conviene señalar un límite que el dato no resuelve: el cronista habla del comercio, es decir de las tiendas, mientras que el censo electoral registra dónde vivía cada elector y no dónde tenía el taller. Pueden ser dos cosas distintas.
Lo que sustituyó al lino
La platería ocupó, en parte, el sitio de otro oficio. El barrio de la Ajerquía había sido el del lino —la calleja de Gragea sale de la calle de Lineros, que lleva el oficio en el nombre—, y la ciudad tuvo un gremio de uñeros o rastrilladores con ordenanzas propias de 1728, reformadas en 1776, y un hospital en el barrio de San Andrés donde acogía a sus operarios enfermos y, al final, a sus huérfanos y viudas.[20]
En los diecisiete cuadernos del censo electoral de 1907-1923 las palabras rastrillador, hilador y cerero no aparecen ni una sola vez, mientras la platería está a pleno rendimiento en el barrio.[1] El oficio que dio nombre a la calle había desaparecido de ella antes de que empezara el siglo XX.
Advertencias sobre estas cifras
Las cuentas de este artículo salen de una única fuente serial y conviene saber qué mide:[1]
- son líneas-año, no personas: diecisiete años se suman y un mismo hombre reaparece cada convocatoria;
- son varones mayores de veinticinco inscritos como electores, de modo que ni las mujeres ni los aprendices están;
- el corpus son dieciséis cuadernos de los distritos municipales 1 a 3 y uno de los distritos 6 a 8, así que las calles del centro están sobrerrepresentadas;
- la columna de profesión usa a menudo la abreviatura «id.», y como la lista va por orden alfabético de apellido, ese «id.» remite al elector anterior del abecedario y no a un vecino: las líneas así abreviadas —19.648 en total— no se han contado, por lo que todas las cifras son un suelo y no un censo.
Véase también
- Masonería en Córdoba
- Calle San Eulogio (Córdoba)
- Calle Gragea (Córdoba)
- Rastrillador de lino
- Parroquia de San Nicolás y San Eulogio de la Ajerquía (Córdoba)
Referencias
- ↑ 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 Censo Electoral de Córdoba capital, 1907-1923, diecisiete cuadernos, columna de profesión: recuento propio sobre 234.029 líneas de su capa de texto.
- ↑ 2,0 2,1 2,2 Artículo «Colegio de Plateros de Córdoba», Cordobapedia. Cita como bibliografía: ORTIZ JUÁREZ, D., Catálogo del archivo histórico del gremio de plateros de Córdoba, B.R.A.C. nº 11 (1980); VALVERDE CANDIL, M. y RODRÍGUEZ LÓPEZ, M. J., Platería cordobesa, Ayuntamiento de Córdoba, 1994; VALVERDE FERNÁNDEZ, F., El Colegio-Congregación de plateros cordobeses durante la Edad Moderna, Universidad de Córdoba, 2001.
- ↑ Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, o sean apuntes para su historia, 1873-1877, paseo del barrio de San Pedro. Edición anotada de la Red Municipal de Bibliotecas de Córdoba, 2017.
- ↑ 4,0 4,1 Juan Ortiz Villalba, «Masonería y cuestión social en la Córdoba del último tercio del s. XIX», en José Antonio Ferrer Benimeli (coord.), La masonería en la España del siglo XIX, vol. 2, 1987, pp. 733-742.
- ↑ «Sociedad de Plateros», Cordobapedia.
- ↑ Diario de Córdoba, 8 de septiembre de 1910, p. 2, gacetilla «Orífices y engastadores»; El Defensor de Córdoba, 9 de septiembre de 1910, p. 2. La fecha de fundación, en Diario de Córdoba, 2 de septiembre de 1912, p. 2: «celebró el día 31 del pasado el segundo aniversario de su fundación».
- ↑ Diario de Córdoba, 27 de enero de 1912, p. 2, «La Directiva de los plateros».
- ↑ Diario de Córdoba, 29 de septiembre de 1920, p. 2, gacetilla «Aclaración».
- ↑ Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba, n.º 155, 1 de julio de 1925; n.º 226, 22 de septiembre de 1927; n.º 198, 20 de agosto de 1928; n.º 44, 20 de febrero de 1929. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- ↑ Diario de Córdoba, 17 de noviembre de 1912, p. 2, «Una protesta».
- ↑ El Defensor de Córdoba, 20 de diciembre de 1913, p. 1.
- ↑ Diario de Córdoba, 16 de junio de 1917, p. 1.
- ↑ Diario de Córdoba, 14 de enero de 1919, p. 2.
- ↑ Diario de Córdoba, 9 de septiembre de 1920, p. 2, «Los plateros. En favor de los niños de Ríotinto».
- ↑ Política, 29 de marzo de 1931, p. 3.
- ↑ Crónica de una boda, Azul (Córdoba), 3 de diciembre de 1937, p. 5. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- ↑ 17,0 17,1 17,2 Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, o sean apuntes para su historia, 1873-1877, paseo decimoquinto, barrio de la Catedral. Edición anotada de la Red Municipal de Bibliotecas de Córdoba, 2017.
- ↑ Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, 1873-1877, paseo de los barrios de los Santos Nicolás y Eulogio de la Ajerquía.
- ↑ Censo municipal de Córdoba de 1908, calle Gragea, folio 25. Archivo Municipal de Córdoba.
- ↑ Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, 1873-1877, paseo del barrio de San Andrés, a propósito del gremio de uñeros.