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Ajerquía

Historia local y familiar documentada
La Ajerquía o ciudad baja en el plano de Córdoba de 1851, desde el Campo de la Merced, arriba, hasta el Guadalquivir, abajo
La Ajerquía o ciudad baja en el plano de Córdoba de 1851, desde el Campo de la Merced, arriba, hasta el Guadalquivir, abajo.

La Ajerquía (también Axerquía) es la ciudad baja de Córdoba: la mitad oriental del casco histórico, la que se extiende al este de la antigua muralla que la separaba de la Villa o Almedina. En el uso de los siglos XIX y XX el nombre designa también, en sentido estrecho, al barrio de la parroquia de San Nicolás y San Eulogio «de la Ajerquía», junto al río.

El nombre y la muralla

Teodomiro Ramírez de Arellano explica en 1873-1877 que los árabes llamaron Ajerquía a la ciudad baja, «cuya palabra significa «población oriental»», y Almedina a la alta, que tras la conquista pasó a llamarse la Villa. Los árabes cercaron la Ajerquía con muros y torres, pero mantuvieron separadas las dos partes por una muralla divisoria que iba de la Cruz del Rastro a la puerta del Rincón; antes de la conquista solo se comunicaban por la cuesta del Bailío y el arquillo de Calceteros, y los demás pasos —el Portillo, la cuesta de Luján y la Zapatería— se abrieron después.[1][2] La cuesta de Luján la abrió en 1531 el corregidor Hernando Pérez de Luján.[3]

El muro exterior de toda la ciudad, medido en 1635 por el veinticuatro Andrés de Morales y Padilla, tenía 8.769 varas; el barrio del Matadero quedaba fuera, extramuros.[1]

La conquista de 1236

La Ajerquía fue la primera parte de Córdoba en caer en manos cristianas, unos seis meses antes que la Almedina. La entrada se hizo de noche, en enero de 1236, escalando la muralla por el sitio que luego se llamó puerta de Colodro; los cristianos se mantuvieron en la ciudad baja cinco meses y seis días hasta que se rindió la alta.[1][4] Después de la conquista se procuró unir las dos ciudades, y en el campo que las separaba se abrieron calles nuevas, como la de la Feria.[1]

Los barrios

La ciudad baja la formaban siete barrios o collaciones, cada uno con su parroquia: la Magdalena, San Lorenzo, Santa Marina, San Andrés, San Pedro, Santiago y San Nicolás de la Ajerquía. Son los siete primeros paseos de Ramírez de Arellano, que al terminar el último los enumera como los que «constituyen la ciudad baja».[1]

El barrio de San Nicolás de la Ajerquía

El barrio de los Santos Nicolás y Eulogio, «en su forma irregular» y con la parroquia en un extremo, junto al Guadalquivir, era para el cronista «el barrio mas industrioso de Córdoba»: «allí vive la mayor parte de los plateros de Córdoba», había fábricas de curtidos y talleres de guarnicioneros, y casi todo el comercio de adobo de aceitunas. La calle de Armas, antes de posadas y comercio, se estaba convirtiendo en «el centro de las platerías».[1] En la riada de 1876-1877 se inundaron sus calles bajas y la parroquia tuvo que abandonar su iglesia, junto al río.

En Legajos

Referencias

  1. ↑ 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, o sean apuntes para su historia, 1873-1877, paseo séptimo, «Barrio de los Santos Nicolás y Eulogio». Edición anotada de la Red Municipal de Bibliotecas de Córdoba, 2017.
  2. ↑ Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, paseo octavo, «Barrio de San Nicolás de la Villa».
  3. ↑ Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, paseo décimo, «Barrio de San Salvador y Santo Domingo de Silos».
  4. ↑ Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, paseo tercero, «Barrio de Santa Marina».