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Tipos documentales históricos

Historia local y familiar documentada
Portada del libro capitular de Posadas de 1803: «Libro Capitular correspondiente al año arriba figurado»
Portada del libro capitular de Posadas de 1803: «Libro Capitular correspondiente al año arriba figurado». Las actas capitulares son la serie más completa de cualquier archivo municipal.

Los tipos documentales históricos son las clases de documento que se encuentran en los archivos españoles de los siglos XVI al XX: qué es cada uno, en qué época se usaba, qué datos da y cuáles no. Este artículo describe los que aparecen en los artículos de Legajos, con ejemplos de Almodóvar del Río, Posadas y Córdoba.

Propiedad y fiscalidad

Catastro de Ensenada

El Catastro de Ensenada (1749-1756) fue el intento más ambicioso del Antiguo Régimen de inventariar la riqueza de la Corona de Castilla para sustituir los impuestos por una contribución única. Tiene dos partes muy distintas:

  • Las Respuestas Generales: un cuestionario de cuarenta preguntas contestado por las autoridades y algunos vecinos de cada pueblo. Describe el municipio en conjunto (término, cultivos, oficios, rentas, señorío) pero solo nombra a unas pocas personas. Es la parte que suele estar digitalizada; las de Almodóvar, de 5 de octubre de 1751, describen una villa de señorío con 190 vecinos.[1]
  • Los libros de lo personal y de lo real: el registro casa por casa, con cada cabeza de familia, su edad, su oficio y sus bienes tasados. Es la parte más rica, pero casi nunca está digitalizada y hay que consultarla en el archivo provincial.

Amillaramiento

El amillaramiento es el registro municipal de la riqueza territorial del siglo XIX: quién posee cada finca y cuánto vale, para repartir la contribución. Se actualizaba con apéndices cada vez que cambiaba un propietario. Un certificado de amillaramiento acreditaba que una finca constaba a nombre de alguien, y era a menudo el primer paso para inscribirla en el Registro de la Propiedad cuando no había escritura.

El censo como carga

En los documentos de propiedad, censo casi nunca significa recuento de población: es una carga perpetua sobre una finca, por la que su dueño paga un rédito anual a quien le cedió la tierra o le prestó el capital. Era habitual cuando un ayuntamiento o la Iglesia enajenaban bienes: en 1895 una finca de la Dehesa de Arriba de Posadas, procedente de los bienes propios del Ayuntamiento, sigue gravada con un censo perpetuo de 1.000 pesetas de capital y 30 de rédito anual a favor del municipio.[2] Véase Medidas, monedas y cargas.

Padrones y censos de población

Padrón municipal

El padrón es la lista de los vecinos ordenada por calles y casas. Algunas ciudades grandes los conservan desde el siglo XVI —en Córdoba capital, desde 1509—,[3] pero la práctica regular se generaliza en el XIX. Suele dar nombre, edad, estado civil, parentesco con el cabeza de familia, oficio y a veces lugar de nacimiento.

Cédulas personales

La cédula personal fue, desde mediados del siglo XIX, el documento de identidad obligatorio y a la vez un impuesto: cada adulto la sacaba cada año y pagaba según su clase, que dependía de su renta. Los libros de cédulas que guardan los archivos municipales listan a los vecinos con esa clasificación.

Reclutamiento militar

Quintas

La quinta es el sorteo y el expediente del reclutamiento obligatorio de los varones al cumplir la edad del servicio. El expediente de cada mozo suele dar los nombres de los dos padres, la edad, el oficio, la talla y el resultado: soldado, exento o excedente de cupo. Al ser sistemática, es una de las fuentes más completas para el siglo XIX.

Quien tenía medios podía librarse del servicio por redención en metálico, pagando al Estado una cantidad fija, o por sustitución, pagando a otro para que fuera en su lugar. Las exenciones sin pago —hijo único de viuda o de padre impedido, hermano ya en filas, defecto físico— generaban expedientes con informes médicos y declaraciones de vecinos, a veces más detallados que la propia quinta.

Antes de las quintas, las levas recogían por la fuerza a los «vagos y mal entretenidos» para el ejército y la marina. Véase La leva de vagos.

Iglesia y estamentos

Limpieza de sangre

El expediente de limpieza de sangre probaba que una persona y sus cuatro abuelos no descendían de judíos ni de moriscos ni habían ejercido «oficios viles». Se exigía para entrar en cabildos, órdenes militares, colegios mayores, el Santo Oficio o algunas cofradías y hospitales, y suele incluir un árbol de varias generaciones con testigos.

Nobleza e hidalguía

La nobleza castellana tenía tres escalones: los Grandes de España; los títulos (duques, marqueses, condes, vizcondes), que a menudo llevaban aparejado un señorío; y los hidalgos, la nobleza sin título y la más numerosa. La hidalguía no se concedía, se probaba por «posesión y fama»: si el padre y el abuelo habían sido tratados como hidalgos y exentos de los pechos, se podía reclamar por herencia. Si el concejo la discutía al empadronar, había que litigar un pleito de hidalguía ante la Real Chancillería, que para Andalucía era la de Granada. En Andalucía los hidalgos eran una minoría, mucho más escasa que en el norte. Limpieza de sangre e hidalguía son pruebas distintas, aunque algunas instituciones pidieran las dos.

Capellanías

La capellanía era una fundación por la que alguien dejaba bienes para sostener a un sacerdote, a menudo de su familia, a cambio de misas por su alma. Los pleitos sobre quién tenía derecho a ella en cada generación suelen detallar el árbol del fundador, y por eso son una fuente genealógica de primer orden.

Cómo leer las señales de posición social

El «don»

En la Edad Media el tratamiento de don era casi exclusivo de la nobleza, el alto clero y la realeza. A mediados del siglo XVIII llevaba dos siglos extendiéndose a clérigos, médicos, escribanos, oficiales militares, comerciantes acomodados y cargos municipales, y ya no prueba hidalguía. Dentro de un mismo documento sí informa: dice quién estaba en el estrato alto de ese pueblo concreto.

Los apellidos con «de»

Apellidos como «del Álamo» o «de la Torre» se formaron por vivir junto a un paraje, un árbol o un accidente del terreno, o por el lugar de origen de los repobladores, y los llevaban por igual hidalgos y jornaleros. El «de» no dice nada del rango. En Posadas, un vecino del siglo XVIII apellidado «del Álamo», con un cargo público de apreciador de daños, aparece sin el «don».[4]

Administración municipal

Lista de oficios del concejo de Posadas de 1785: «Para Maiordomo Depositario del Pósito á Martín del Álamo»
Lista de oficios del concejo de Posadas de 1785: «Para Maiordomo Depositario del Pósito á Martín del Álamo». Los nombramientos anuales se asentaban en las actas capitulares.

Actas capitulares

El acta capitular es el acta oficial de cada sesión del concejo o ayuntamiento; el nombre viene de la sala capitular donde se reunían los regidores. Recogen todo lo que trataba el gobierno municipal: nombramientos, subastas, licencias, cuentas, quintas, abastos, cementerio, pleitos. A diferencia de un libro parroquial o un padrón, pueden mencionar a cualquier vecino en cualquier contexto, y por eso hay que leerlas enteras. Véanse El pósito de Posadas y La leva de vagos, escritos a partir de los libros capitulares de Posadas.

Oficios públicos

Muchos cargos municipales de los siglos XVI al XVIII eran oficios enajenados: la Corona los vendía para obtener dinero, y su titular podía transmitirlos, renunciarlos o revenderlos. Esas compraventas generan escrituras notariales con datos del vendedor y del comprador.

Guías de tránsito

La guía de tránsito autorizaba el paso de ganado o mercancías de un término a otro, para cobrar los derechos de paso y controlar la sanidad del ganado. Es una fuente relevante en tierras de trashumancia; véase La oveja merina, la Mesta y las vías pecuarias.

Certificados de buena conducta

El Ayuntamiento o el párroco los expedían para pedir un empleo público, emigrar, casarse fuera o sacar licencia de armas. Dan poca información, pero confirman que alguien residía en un lugar en una fecha.

Cómo se llamaba el alcalde

La fórmula con que el alcalde encabeza sus bandos cambia con el régimen político, y por eso sirve casi como una fecha:

Fórmula Ejemplo Qué indica
«Alcalde Ordinario … del estado de los Caballeros hijosdalgo» Posadas, 1641[5] Antiguo Régimen. Muchos concejos tenían un alcalde por el estado noble y otro por el llano. En un señorío no se elegía: en Posadas lo nombraba el marqués de Guadalcázar, señor de la villa.
«Alcalde Constitucional» Almodóvar, 1866 y 1874[6] La fórmula corriente del liberalismo durante todo el siglo XIX.
«Alcalde popular» Almodóvar y Guadalcázar, enero de 1874[6] Vocabulario del Sexenio Democrático.
«Alcalde primero» Almodóvar, mayo y junio de 1874[6] Distingue al alcalde de sus tenientes.
«Alcalde accidental», «interino» Almodóvar, 1930-1931[7] Sustituciones temporales: al hacer una lista de alcaldes, un interino no es un mandato, aunque pueda durar meses.
«Presidente de la Comisión Gestora» Almodóvar, octubre de 1936[7] Ayuntamiento designado tras la ocupación del pueblo por los sublevados. El paso de «Alcalde Presidente» en junio a «Presidente de la Comisión Gestora» en octubre fecha la toma de Almodóvar en los propios papeles municipales.

El caso más claro es el del alcalde de Almodóvar en 1874, que firma un bando como «Alcalde popular» el 12 de enero, nueve días después de que el general Pavía disolviera las Cortes (3 de enero de 1874) —la República siguió formalmente hasta el pronunciamiento de Sagunto, en diciembre—, y en mayo ya lo hace como «Alcalde Constitucional» y «Alcalde primero».[6] La historia general tardaba meses en llegar al papel de un ayuntamiento pequeño. No se ha localizado la norma que estableciera «alcalde popular» como título legal, aunque su contexto es la Ley Municipal de 1870. Véase Alcaldes de Almodóvar del Río (1833-1954).

La ortografía como fecha

Hasta el siglo XVIII los nombres de pila se escribían conservando la huella del latín y el griego: «Joseph», «Thomás», «Christóbal», «Ysabel», «Xavier». La Real Academia los fue llevando a la escritura fonética, y tras la reforma ortográfica de 1815 se imponen «José», «Tomás», «Cristóbal», «Isabel» y «Javier».[8] La grafía permite así acotar la fecha de un documento y hasta corregir la de un catálogo: un libro del pósito de Almodóvar catalogado como de 1734 resulta ser de 1753, como confirman el papel sellado y las grafías.[9] La reforma se extendió despacio y un escribano rural podía seguir escribiendo «Joseph» años después, así que la grafía da un intervalo y corrobora, pero no prueba por sí sola.

Portada de la ordenanza de levas de 1775, en el ejemplar recibido por el concejo de Posadas
Portada de la ordenanza de levas de 1775, en el ejemplar recibido por el concejo de Posadas. Las órdenes impresas de la Corona se cosían a los libros capitulares.

Los libros parroquiales, que son la base de casi toda la genealogía española, existen de forma regular porque el Concilio de Trento (1563) obligó a llevarlos; Felipe II lo hizo ley en España por real cédula en 1564. Desde 1870 los nacimientos, matrimonios y defunciones se inscriben además en el Registro Civil.

Véase también

Referencias

  1. ↑ Catastro de Ensenada, Respuestas Generales de Almodóvar del Río, 1751. Archivo General de Simancas, Catastro de Ensenada, Respuestas Generales, libro 124, folios 126 y siguientes; consultable en el portal PARES.
  2. ↑ Expediente de inscripción registral de una finca de la Dehesa de Arriba, Libro de Actas Capitulares de Posadas del año económico 1895-96, folio 46, acta n.º 21. Archivo Municipal de Posadas, ES 01140153 AMPO HC1560.1; consultable en el catálogo del Archivo de la Diputación de Córdoba.
  3. ↑ Colección «España, Provincia de Córdoba, registros municipales, 1509-1947», reproducción digital de FamilySearch.
  4. ↑ Acta capitular de Posadas de 2 de noviembre de 1794, nombramiento de apreciadores públicos de daños. Libros capitulares del Ayuntamiento de Posadas, Archivo General de la Diputación Provincial de Córdoba.
  5. ↑ Nombramiento de alcalde ordinario de Posadas por el estado de hijosdalgo, 18 de enero de 1641; reproducción digital de FamilySearch, registros de nobleza de Córdoba, catálogo 004837842.
  6. ↑ 6,0 6,1 6,2 6,3 Edictos de la alcaldía de Almodóvar del Río en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba, 1 de agosto de 1866; 22 de enero, 14 de mayo y 1 de junio de 1874.
  7. ↑ 7,0 7,1 Edictos de la alcaldía de Almodóvar del Río en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba, 16 de mayo, 11 de agosto y 20 de octubre de 1930; 30 de enero de 1931; 12 de mayo y 30 de junio de 1936; 30 y 31 de octubre de 1936 (edictos de 26 y 28 de octubre).
  8. ↑ Real Academia Española, Ortografía de la lengua castellana, 8.ª edición, Madrid, Imprenta Real, 1815.
  9. ↑ Libro de asiento de las obligaciones del pósito de Almodóvar del Río, sementera de 1753, catalogado como «Expediente sobre el repartimiento del grano del pósito del año 1734». Archivo Municipal de Almodóvar del Río, serie Expedientes; fondo digitalizado en el catálogo del Archivo de la Diputación de Córdoba.