Masonería en Córdoba

La masonería en Córdoba tuvo dos épocas de actividad bien documentada antes de la Guerra Civil: el último tercio del siglo XIX, cuando la ciudad llegó a reunir varias logias y fue sede de la Gran Logia Regional de Andalucía, y el primer tercio del XX, con muchos menos talleres en la capital que en algunos pueblos de la provincia. Desapareció de la ciudad en julio de 1936 y no volvió a haber logia en ella hasta 2011. Hubo además presencia anterior: Cordobapedia habla de pruebas documentales de logias en el primer tercio del siglo XIX, aunque de esa etapa apenas se sabe nada.[1]
Lo que se sabe de la primera época procede casi entero de las actas de la logia Patricia, conservadas en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca —adonde llegaron con la documentación incautada a partir de 1936— y estudiadas por Juan Ortiz Villalba, Francisco Moreno Gómez y Manuel Moreno Valero.[2][3]
El siglo XIX
La logia Patricia y las demás
La logia Patricia se fundó el 9 de febrero de 1870, en pleno Sexenio Democrático. Sus once fundadores —Juan Renard, Augusto Vidal, Juan Routledge, Julio Vidal, Valmy Dutrieux, Ángel de Torres, Nicolás Puzzini, Amadeo Rodríguez, José Uruburu, Enrique de Luna y José Sánchez y Muñoz— eran todos miembros de la logia Fraternidad Ibérica de Sevilla, a la que durante un tiempo llamaron su «logia madre». Ese mismo día adoptaron el sello: «R. L. M. Patricia: valle de Córdoba», con dos manos unidas y rayos solares en el centro. El 15 de febrero eligieron los cargos, con Renard como venerable maestro.[3]
Varios de ellos eran conocidos en la ciudad por otra cosa. Ángel de Torres fue alcalde de Córdoba, miembro de la Junta Revolucionaria de 1868, diputado por Montilla y jefe provincial del Partido Republicano Federal; Ortiz Villalba lo describe como un rico propietario al que llamaban «el indiano». Amadeo Rodríguez era el arquitecto del Gran Teatro y de la desaparecida plaza de toros de los Tejares, y el italiano Nicolás Puzzini tenía una de las fondas más conocidas de la ciudad.[3][2]
Al año siguiente se fundó la Estrella Flamígera (1871), y en los años ochenta y noventa trabajaron también en la capital, entre otras, Espíritu Práctico, La Verdad y Salmeroniana. Según Ortiz Villalba, entre 1870 y 1896 llegó a haber en Córdoba y su provincia «veintitantas logias», media docena de organismos provinciales y la propia Gran Logia Regional de Andalucía, con sede en la capital; por ellas pasaron 532 masones censados. La mayoría estuvo poco tiempo: «muy pocos fueron los masones que permanecieron constantes en la Orden». La documentación de toda la masonería cordobesa de aquel siglo se interrumpe en 1896.[2][4]
Los templos

Una logia necesitaba un local donde nadie de fuera pudiera ver la decoración del templo, y en una ciudad pequeña eso fue un problema durante veinte años. Las actas de la Patricia dejan seguir sus mudanzas:[3]
| Años | Dónde | Qué cuentan las actas |
|---|---|---|
| 1870-1871 | «paraje oculto», «lugar secreto» | El acta fundacional no dice dónde. En marzo de 1871 la comisión encargada de buscar casa informa de que los propietarios, «a la menor insinuación» de que iban a poner allí un casino, se negaban a alquilarla. |
| 1871-1873 | una casa que construía Juan Renard, «en sitio bastante retirado» | El fundador ofreció en mayo de 1871 la casa que estaba levantando. La decoró el pintor Francisco González Candelbac, el de las bóvedas del Gran Teatro. En marzo de 1872 el portero entró en el templo con otro y contó por ahí todo lo que había visto. |
| 1873-1874 | calle de San Eulogio, número 7 | Se aprobó la mudanza «a un lugar más céntrico» el día de San Juan de 1873 y el templo se dedicó el 27 de noviembre de 1873, con trigo, vino y aceite derramados sobre el cuadro y un «modesto buffet». En julio de 1874 la casa cambió de dueño y la logia recibió el desahucio, con seis meses de plazo. |
| 1874-1883 | sin datos | Las actas no vuelven a hablar del local hasta 1882, aunque consta que la Patricia y la Estrella Flamígera trabajaban juntas. |
| 1883-1892 | un templo común de varias logias | En 1883 las dos logias acuerdan que todo el mobiliario será «propiedad mancomunada» y que el templo «será de la masonería cordobesa y no de éste o el otro taller». Hay casa nueva en 1886; en 1888 la Patricia paga tres cuartas partes del alquiler y la Estrella Flamígera una. En 1890 ponen timbres eléctricos y teléfono. En noviembre de 1891 la casa está «en estado ruinoso» y la dueña no quiere hacer obras. |
| 1892- | calle Lucano, número 29 | Tras mirar casas en Paraíso y Capuchinas, y la que ocupaba la Sociedad de Plateros, el templo se consagró el 8 de noviembre de 1892. En 1894 se instalaron doce luces eléctricas, por 247 pesetas. |
Quiénes eran
Ortiz Villalba contó la profesión de los 532 masones de 1870-1896, y el resultado desmiente tanto a quienes vieron en las logias una conspiración obrera como a quienes las imaginaron llenas de terratenientes. Los propietarios no llegaban al 5 %. Los jornaleros —entre el 40 y el 45 % de la población activa de la capital trabajaba en el sector primario, y casi todos lo eran— no aparecen ni una sola vez, ni en la ciudad ni en los pueblos. El grueso eran empleados (13 %), industriales y comerciantes (un 6,5 % cada grupo), plateros (otro tanto), y después ferroviarios, militares, carpinteros, médicos, artesanos de todo tipo, profesionales liberales y trabajadores de los servicios: barberos, camareros, cocineros, confiteros.[2]
La razón de la ausencia de jornaleros era también escrita: un iniciado tenía que saber leer y escribir. En una tenida del 23 de mayo de 1872 la Patricia rechazó a un aspirante por ser analfabeto.[5]
Los plateros
Entre los oficios artesanos, ninguno pesó tanto en la masonería cordobesa como la platería. Los plateros eran un 6,5 % de los masones, lo mismo que industriales o comerciantes y la mitad que los empleados, pero Ortiz Villalba llama al oficio «cantera de republicanismo y de masonismo». La Sociedad de Plateros (véase Platero de Córdoba), fundada el 17 de octubre de 1868 y convertida durante la Restauración en «sociedad obrero-patronal de socorros mutuos», y la logia Patricia tenían sus sedes en dos calles paralelas y próximas del barrio de San Francisco, y el venerable de la logia, el médico Manuel Merino Jiménez, era a la vez el médico de la Sociedad. Uno de los fundadores de la Sociedad, Francisco Ojeda, era masón y fue concejal republicano en 1873. De las cuatro logias de la capital, la Patricia era la que más plateros tenía.[2][6] No consta que este médico sea el «fiel contraste» Manuel Merino que en 1919 dio una charla en el local de los plateros, y no deben darse por la misma persona.
La lista de iniciados de la Patricia lo confirma con nombres: de 176 iniciados entre 1871 y 1896, 19 se declaran plateros, todos entre 1884 y 1891, casi todos naturales de Córdoba y de entre 21 y 46 años.[4] Uno de ellos, Fernando Peidró Luque, soltero, de 28 años, iniciado el 19 de mayo de 1891 con el nombre simbólico de Solón, es casi con seguridad el platero de ese nombre que el censo electoral sitúa en la calle de San Eulogio, número 7 entre 1908 y 1923, con 46 años en 1909: el mismo número en el que la logia había tenido su templo treinta y cinco años antes, aunque , porque la numeración de las calles se revisó entre una fecha y otra.[7] Véase Platero de Córdoba.
Escuela, biblioteca y beneficencia
La Patricia dedicó buena parte de sus fuerzas a la enseñanza. En 1872 su orador propuso una comisión para intervenir en la instrucción primaria; en 1875, con la Estrella Flamígera, dio 250 pesetas a la Universidad Libre de Madrid; en 1887 participó en la comisión para una escuela laica, y desde 1890 hubo clase de adultos en sus propias habitaciones. La escuela la sostenían diez hermanos, y en febrero de 1894 tuvo que dejar el templo por falta de dinero. Tuvo también biblioteca, aprobada en 1875 y con reglamento de 1885, organizó certámenes literarios (1885, 1886 y 1890) y en 1889 su venerable redactó un anteproyecto de reglamento de masonería de adopción, es decir, de logias de mujeres.[8][5]
El gasto mayor de la logia, sin embargo, eran los socorros. En cada tenida se pasaba el «saco de beneficencia», a veces dos veces, y se abrían suscripciones entre los hermanos y sus amigos. Cuando moría un masón, la logia ayudaba a pagar el entierro, las coronas y hasta el arreglo de la sepultura y la lápida, y mandaba una comisión a dar el pésame.[9]
La cuestión social
En las logias cordobesas hubo dirigentes de casi todo el movimiento obrero y republicano de la época: el carpintero Luis Villalba Santiago, de la Estrella Flamígera, que animó las huelgas de mayo de 1891; el topógrafo Manuel Villanova, presidente de la sociedad librepensadora «Los Amigos del Progreso»; Ramón Nochetto, primer presidente del PSOE en Córdoba (1893), en cuya imprenta se tiraba el boletín de la Gran Logia Regional; y el hojalatero Ramón Hidalgo Martín, que en 1899 fue el primer concejal socialista de Córdoba. El fourierista Fernando Garrido, que pasó en la ciudad sus últimos años, era de la Estrella Flamígera, y su entierro fue de los primeros civiles de la provincia.[2]
Pero Ortiz Villalba insiste en que eso no convierte a las logias en motor de nada: la Patricia solo se ocupó de la «cuestión social» en 1890-1891, de forma retórica, pidiendo al Gran Oriente que la pusiera a debate, y aquellos hombres eran anarquistas, socialistas o republicanos antes de entrar en la logia y lo siguieron siendo al salir. De los concejales antidinásticos del Ayuntamiento de Córdoba durante la Restauración, la mitad fueron masones en algún momento de su vida; la otra mitad no pisó nunca una logia, y los talleres no se ocupaban de hacer concejales: eso era cosa de los partidos.[2]
El siglo XX hasta 1936
Las logias del siglo XX no continúan las del XIX: según Moreno Gómez y Ortiz Villalba, sus cuadros de miembros no muestran a casi ningún masón del siglo anterior. El primer taller nuevo fue Crisantema nº 267, fundado el 11 de noviembre de 1902 en Pueblonuevo del Terrible (Peñarroya-Pueblonuevo) a iniciativa de un contratista francés de la compañía minera. Le siguieron Luz y Prosperidad nº 369 en Palma del Río (1913), Turdetania en la capital (primera reunión el 15 de julio de 1917, templo en la calle Dueñas 9, fundadores procedentes de la logia sevillana Isis y Osiris), Abril nº 412 en Posadas (1920) y Luz nº 34, de la Gran Logia Española, que se reunía en la calle Santa Marta 6.[1]
Turdetania reunió a buena parte de los jóvenes que protagonizarían en Córdoba la llegada de la República; su fundador Eloy Vaquero fue después ministro. Cordobapedia sostiene que, proclamada la República, la logia «languideció hasta desaparecer».[1] El Cuadro de la masonería española en 1931-32 matiza esa afirmación: todavía da a Turdetania como logia activa de la Gran Logia Regional del Mediodía, con dirección en «Pablo Thomas, Barroso, 10», y añade en la capital un triángulo —grupo de menos de siete masones— llamado Frente Único, en la calle Olmilla 6. En la provincia figuran Luz y Prosperidad de Palma del Río, 18 de Brumario de Puente Genil y el triángulo Isis Lucentino de Lucena. La logia Luz nº 34 ya no aparece.[10]
Represión
Según el testimonio de un masón cordobés recogido en Cordobapedia, la última tenida celebrada en Córdoba fue la del jueves 16 de julio de 1936, dos días antes de la sublevación.[1] La masonería fue declarada ilegal en la zona sublevada en septiembre de 1936, y la Ley de 1 de marzo de 1940 creó el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, que juzgó a antiguos masones durante décadas a partir de los papeles incautados en las logias. Esos mismos papeles son los que hoy permiten estudiarlas: el fichero de masones y los sumarios de aquel tribunal se conservan en el Centro Documental de la Memoria Histórica, en Salamanca.[11]
Entre los fusilados en Córdoba en agosto de 1936 estuvo el psiquiatra Manuel Ruiz Maya, que había proclamado la República desde la plaza de las Tendillas y había sido director general de Prisiones y gobernador civil de Almería. Domínguez Rojas lo da como miembro de la logia Turdetania.[11][12]
Desde 2011
Tras setenta y cinco años sin logias, el 9 de julio de 2011 se fundó en Córdoba la logia Maimónides nº 173, de la Gran Logia de España, con carta patente pedida por nueve maestros de logias de Sevilla, Málaga y Lérida. El 10 de enero de 2015 se constituyó la logia capitular Patricia Corduba nº 416, que recupera el nombre de la logia de 1870, y en 2025 el capítulo Sinaí nº 324, el mismo nombre que tuvo el capítulo que en los años ochenta del XIX compartía biblioteca con la Patricia.[1][11][5]
Fuentes y lagunas
- La obra de referencia es Francisco Moreno Gómez y Juan Ortiz Villalba, La masonería en Córdoba (Córdoba, Albolafia, 1985), que no está en línea. Buena parte de lo que aquí se dice del siglo XX llega a través de resúmenes suyos.
- Para el siglo XIX, la serie de artículos de Manuel Moreno Valero sobre las actas de la Patricia, en el Boletín de la Real Academia de Córdoba (2012, 2013, 2016) y en Arte, Arqueología e Historia (2010 y 2015). Los de la revista Arte, Arqueología e Historia no están en abierto: la lista de iniciados se ha consultado a través de la transcripción de Cordobapedia.
- Otros trabajos de interés que no se han usado aquí: Asencio González sobre la masonería y el Centro Filarmónico Cordobés (1879-1887); Priego de Montiano sobre los veterinarios masones del siglo XX; Cuadros Callava sobre Priego de Córdoba (BRAC 169, 2020); y Álvarez Rey sobre la masonería de Andalucía occidental.
- El artículo de Zénit (2026) es la revista de una obediencia masónica y repite sin fuente algunas afirmaciones generales; aquí solo se usa para hechos que no dependen de él o que se le atribuyen expresamente.
- Cordobapedia es una wiki de aficionados; donde se ha podido comparar con las actas publicadas, coincide.
Véase también
- Platero de Córdoba
- Calle San Eulogio (Córdoba)
- Parroquia de San Nicolás y San Eulogio de la Ajerquía (Córdoba)
Referencias
- ↑ 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 «Historia de la masonería en la provincia de Córdoba», Cordobapedia, que sigue a Francisco Moreno Gómez y Juan Ortiz Villalba, La masonería en Córdoba, Córdoba, Albolafia, 1985.
- ↑ 2,0 2,1 2,2 2,3 2,4 2,5 2,6 Juan Ortiz Villalba, «Masonería y cuestión social en la Córdoba del último tercio del s. XIX», en José Antonio Ferrer Benimeli (coord.), La masonería en la España del siglo XIX, vol. 2, 1987, pp. 733-742.
- ↑ 3,0 3,1 3,2 3,3 Manuel Moreno Valero, «Localización del templo de la logia masónica Patricia», Boletín de la Real Academia de Córdoba, n.º 162, 2013, pp. 375-389.
- ↑ 4,0 4,1 «Anexo: Masones iniciados en la logia Patricia», Cordobapedia, que transcribe a Manuel Moreno Valero, «Masones iniciados en la logia cordobesa Patricia», Arte, Arqueología e Historia, n.º 22, 2015, pp. 273-295.
- ↑ 5,0 5,1 5,2 «Logia Patricia», Cordobapedia, que resume los trabajos de Manuel Moreno Valero sobre las actas de la logia.
- ↑ «Sociedad de Plateros», Cordobapedia.
- ↑ Censo Electoral de Córdoba capital, 1909-1923, calle de San Eulogio, número 7. Barrido propio por calle de su capa de texto.
- ↑ Manuel Moreno Valero, «La masonería cordobesa y la cultura», Boletín de la Real Academia de Córdoba, n.º 161, 2012, pp. 219-238.
- ↑ Manuel Moreno Valero, «Economía de la logia Patricia de Córdoba (España), II», Boletín de la Real Academia de Córdoba, n.º 165, 2016, pp. 535-552.
- ↑ Cuadro de la masonería española en 1931-32 (relación de logias y triángulos del Grande Oriente Español, la Gran Logia Española y otras obediencias), sección «Gran Logia Regional Mediodía». Repositorio Gredos, Universidad de Salamanca, hdl:10366/22998 (licencia CC BY-NC-ND 3.0).
- ↑ 11,0 11,1 11,2 Joaquín Domínguez Rojas, «La masonería en Córdoba: historia, influencia y persecución», Zénit, n.º 73, 2026, pp. 19-32.
- ↑ «Manuel Ruiz Maya», Cordobapedia.