Fogonero de locomotora

El fogonero de locomotora alimentaba la caldera mientras el maquinista llevaba el tren. En la Córdoba de comienzos del siglo XX fue un oficio escaso, traído por el ferrocarril: en el verano de 1903 los fogoneros de los Andaluces amenazaron con la huelga, en 1908 uno de ellos declaraba ganar 2,75 pesetas diarias, y el censo electoral los sitúa en unas pocas calles. Los padrones y los censos escriben solo «fogonero», sin decir de qué máquina; los había también de fábrica y de central eléctrica.
La huelga que no llegó (1903)
El 28 de julio de 1903 el Diario de Córdoba publicaba, entre sus gacetillas:
- «Preludios de huelga.— Los maquinistas y fogoneros de la red de ferrocarriles andaluces han presentado á la compañía una tarifa común de precios y unas bases para la regularización del trabajo. A la negativa piensan responder los operarios con la huelga, que tendrá carácter de huelga general.»[1]
Dos números después el periódico recogía la versión de la compañía: el día 7 había recibido «un impreso, sin firma», con bases «que se refieren exclusivamente al servicio de los maquinistas y fogoneros», pero sin aviso de huelga; y por una orden del 30 de junio había establecido «un régimen de primas á los maquinistas y fogoneros que, por serles muy favorable, cree que aleja todo peligro de huelga».[2] Semanas más tarde llegó la noticia del final: el inspector general de Caminos telegrafió al ministro de Agricultura que, tras sus conferencias con la compañía y «las comisiones de los maquinistas y fogoneros», estos habían «desistido por completo de sus propósitos de huelga», a la espera de que el ministro mejorara las condiciones del personal de ferrocarriles.[3]
Dos pesetas setenta y cinco al día (1908)
El padrón municipal de Córdoba de 1908 llevaba una columna que los de otros años no tienen: «Sueldo ó jornal que disfruta». En una de sus planas, un fogonero declara 2,75 pesetas diarias. En la misma plana, cuatro jornaleros declaran 2,00, 2,50, 2,50 y 3,00 pesetas; un panadero y un escribiente, 2,00; y un empleado, 1,50.[4] El fogonero se llamaba Rafael Ortiz Alemán, tenía 26 años, era natural de Alicante y vivía en el número 8; lleva el mismo nombre que el conductor del mercancías procesado por el choque de Cercadilla un año antes. Ganaba lo que un jornalero bien pagado y algo más que un panadero o un escribiente de su misma calle.
Con ese jornal, vacunar a tres personas contra la viruela costaba más de un tercio de un día de trabajo (véase De qué se moría la gente en Córdoba (1903-1907)).
Cuarenta y siete líneas en diecisiete años (1907-1923)
El censo electoral de Córdoba capital apunta, entre 1907 y 1923, la profesión de cada varón mayor de veinticinco años inscrito como elector. En sus diecisiete cuadernos la palabra fogonero aparece 47 veces: el 0,2 % de los asientos con profesión legible. Jornalero, en el mismo censo, se escribe 7.993 veces, y platero, 569.[5] Año por año, los fogoneros inscritos son muy pocos:[5]
| Año | Fogoneros | Año | Fogoneros |
|---|---|---|---|
| 1907 | 1 | 1916 | 3 |
| 1908 | 1 | 1917 | 4 |
| 1909 | 2 | 1918 | 3 |
| 1910 | 0 | 1919 | 2 |
| 1911 | 3 | 1920 | 3 |
| 1912 | 0 | 1921 | 5 |
| 1913 | 1 | 1922 | 4 |
| 1914 | 5 | 1923 | 8 |
| 1915 | 2 |
La cifra sube al final de la serie, cuando también la de maquinista (unas 57 líneas en total) y sobre todo la de «empleado f. c.» —empleado de ferrocarriles, más de trescientas cincuenta— dejan ver cuánta gente vivía ya del tren.[5] Hay que leer la tabla con cuidado: son líneas y no personas, solo varones de más de veinticinco años con derecho a voto, y el cuaderno de 1914 corresponde a otros distritos de la ciudad que los del resto de los años.
Una calle de fogoneros
Las direcciones del censo electoral repiten unas pocas calles. En la calle Madera Alta, del barrio de San Juan, un mismo fogonero, Manuel Aranda Cañizares, figura en el número 9 en los cuadernos de 1918 a 1923, y en el número 11 constan fogoneros distintos en 1917, 1922 y 1923. Otros se repiten en Madera Baja, 84 (1918, 1921 y 1923), en Lustre, 4, en el barrio del Espíritu Santo, al otro lado del puente (1918 a 1923), y en Gran Capitán, 16 (1922 y 1923).[5] En Madera Alta, 18, vivía también Antonio Ruiz Sarmiento, empleado de los Andaluces herido en el choque de Cercadilla de 1907.[6]
En la cabina, la madrugada del choque
Las crónicas del choque de 1907 hablan del maquinista del mercancías, que «traía algún retraso y… quería ganarlo sin duda»,[6] y el extracto de la causa recoge que el maquinista del tren de Belmez declaró haber dado contravapor al ver venir el mercancías por la otra línea.[7] De los fogoneros de las dos máquinas, ni la prensa ni la causa dicen nada: no figuran entre los heridos.
Véase también
Referencias
- ↑ «Preludios de huelga», Diario de Córdoba, 28 de julio de 1903, p. 2. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- ↑ Diario de Córdoba, julio de 1903, p. 2 (Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, imagen 4041932).
- ↑ «Huelga solucionada», Diario de Córdoba, 1903, p. 3 (Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, imagen 4041961).
- ↑ Padrón municipal de Córdoba de 1908, calle Barras, plana con los asientos 810 a 819, columna «Sueldo ó jornal que disfruta». Archivo Municipal de Córdoba.
- ↑ 5,0 5,1 5,2 5,3 Censo Electoral de Córdoba capital, 1907-1923, diecisiete cuadernos, columna de profesión; unos 27.700 asientos con profesión legible.
- ↑ 6,0 6,1 «Choque de trenes. A las puertas de Córdoba», El Defensor de Córdoba, año IX, n.º 2.290, 17 de mayo de 1907, p. 1.
- ↑ Consejo Supremo de Justicia Militar, extracto de la causa «Córdoba — 79 — 1907», contra Rafael Ortiz Alemán. Archivo del Tribunal Militar Territorial Primero (Madrid).