El ferrocarril en Córdoba

Entre la llegada de las primeras vías, a mediados del siglo XIX, y los años veinte del XX, el ferrocarril cambió Córdoba calle a calle: se llevó por delante huertas, un humilladero y una romería, vació las posadas de la carretera, dio a la ciudad dos compañías y dos estaciones, y dejó a las afueras un cruce de líneas que acabó en accidente.
Lo que el tren se llevó por delante (crónica de 1873-1877)
Teodomiro Ramírez de Arellano, que escribió sus Paseos por Córdoba entre 1873 y 1877, fue anotando, barrio por barrio, lo que las obras del ferrocarril habían cambiado en su ciudad:
- La huerta de la Reina. Avanzaba antes por toda la línea que forma la estación, cerrando la calle paralela a ella; una haza en alto que había enfrente «se desmontó para la esplanacion de la vía». En la tapia de la huerta había un humilladero con un Ecce Homo muy venerado en el barrio del Matadero; derribada la tapia, la ermita empezó a agrietarse y hubo que derribarla. Los vecinos pagaron uno nuevo con una suscripción y una función de novillos, el Ayuntamiento puso lo que faltaba, y se inauguró con misa el 14 de enero de 1872.[1]
- La calle paralela a la estación, la actual avenida de América, era en 1877 «un hermoso paseo de invierno», que el alcalde Rafael Chaparro y Espejo había conseguido de la Empresa del ferrocarril de Córdoba a Sevilla.[1]
- El camino de la sierra y la romería de la Candelaria. Cuando se construyó el ferrocarril de Madrid a Córdoba, el camino que salía hacia las posesiones de la sierra se desvió hacia la derecha, por terrenos indemnizados de la huerta de San Cayetano. Al sacar tierra para los terraplenes se desplomó parte de un barranco «cogiendo debajo á un pobre trabajador, á quien sacaron ya cadáver». La procesión de la Candelaria, que iba por aquel camino, tuvo que hacerse desde entonces por la carretera de la sierra, «sin su primitivo carácter, y amenazando estinguirse».[2]
- La huerta de un convento del mismo barrio quedó «ya mutilada para la construccion del ferro-carril».[2]
- Las posadas. Antes del ferrocarril, cuando por la carretera general pasaban diligencias y carros, eran «muchas y productivas las posadas ó paradores» desde el Campo de San Antón al de la Verdad; los mesones de San Antón y el Pintado, que venían del siglo XV, habían sido de los más concurridos de Córdoba «antes de la construccion de los ferro-carriles».[3][4]
- San Nicolás de la Villa, barrio de casas nobles y sin apenas industria, iba «cambiando mucho por su proximidad á las estaciones de los ferro-carriles».[5]
El arroyo de las Piedras, contaba el mismo cronista, tenía ya un puente en el ferrocarril de Belmez y otro en la vía de Madrid.[6] Y la feria de mayo había crecido hasta ser «la primer feria de Andalucía después de la de Sevilla» gracias, entre otras cosas, a «los trenes especiales que las empresas de ferro-carriles establecen» esos días.[5]
Dos escenas con fecha
El 4 de junio de 1869 Córdoba despidió los restos del cronista Ambrosio de Morales, que se llevaban a Madrid para el panteón nacional proyectado en San Francisco el Grande. Tras unas honras en la iglesia, la urna salió en un carro fúnebre, escoltada por mucha gente, y «se condujo á la estación del ferro-carril», donde la recogió la comisión de la Diputación.[5]
En 1876 fue el río el que trabajó para el tren: bajaron por el Guadalquivir, desde los montes de Segura hasta Sevilla, «unas setenta mil traviesas para la empresa del ferro-carril de Málaga», una operación que, como cada vez que se hacía, llenó las orillas de curiosos.[7]
Dos compañías, dos estaciones y un cruce (1905-1907)
A comienzos del siglo XX la ciudad tenía dos estaciones. La Central —la que el plano de Julián García de 1905 rotula «Estación de las líneas de Madrid, Sevilla y Málaga»—[8] y la de Cercadilla, a la que llegaba desde Belmez la línea de la Sierra, de la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces. A las afueras, entre el depósito de máquinas de los Andaluces y el ventorrillo de la Parra, esa línea cruzaba la general de Madrid a Sevilla, que era de la M. Z. A.; el cruce se gobernaba con discos y con un semáforo «de combinación», que al abrirse para una línea quedaba cerrado para la otra.[9]
Cercadilla era ya una dirección. En la misma plana del Diario de Córdoba que dio la noticia del choque, el 17 de mayo de 1907, se anunciaba la fundición de hierro y construcciones metálicas de Serrano, Ruiz y Compañía, «frente á la estación del ferrocarril de Cercadilla», que hacía prensas para aceite, molinos harineros, norias y arados.[10]
Más de un año antes de mayo de 1907, el vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industria, José de Viguera Espejo, había propuesto que los trenes de Belmez entraran directamente en la Central «por la parte Norte de la misma» y que desaparecieran la estación de Cercadilla y el cruce. La compañía contestó que lo estudiaría. En la madrugada del 17 de mayo de 1907 un mercancías de Sevilla se metió en el cruce —con el disco cerrado, según El Defensor; apagado, según el Diario— y embistió al mixto de Belmez: es el choque de Cercadilla. Dos días después, el Diario lo dijo sin rodeos: «hasta el presente nada se ha hecho sobre particular tan importante, dando lugar á que ocurra una catástrofe».[11]
Los ferroviarios en el censo (1907-1923)
El censo electoral de Córdoba capital, que entre 1907 y 1923 apunta la profesión de cada varón mayor de veinticinco años inscrito, deja ver cuántos vivían del tren. La fórmula más corriente es «Empleado f. c.» —empleado de ferrocarriles—, escrita con sus variantes más de trescientas cincuenta veces en los diecisiete cuadernos; maquinista sale unas 57 veces y fogonero 47, aunque estos dos pueden ser también de fábrica o de central eléctrica: el censo no lo precisa.[12] Son líneas, no personas: el mismo hombre reaparece en cada convocatoria, y los cuadernos conservados cubren sobre todo los distritos del centro y del sur.
Las direcciones dibujan un barrio ferroviario. Los fogoneros se repiten en la calle Madera Alta —números 9 y 11, año tras año—, en Madera Baja y en Lustre;[12] en Madera Alta, 18, vivía también Antonio Ruiz Sarmiento, uno de los empleados de los Andaluces heridos en el choque de 1907.[9] La calle de la Madera Alta pertenecía, según el plano de 1851, al barrio de San Juan.[13]
Lo que dejó después

La estación de Cercadilla cuya supresión había pedido la Cámara de Comercio seguía en servicio un cuarto de siglo después: en octubre de 1931, durante la huelga de los Ferrocarriles Andaluces, la portada del diario madrileño Ahora mostraba guardias civiles y soldados custodiando una locomotora de la compañía en Córdoba-Cercadilla.[14]
Véase también
Referencias
- ↑ 1,0 1,1 Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, o sean apuntes para su historia, 1873-1877, paseo del barrio de San Miguel. Edición anotada de la Red Municipal de Bibliotecas de Córdoba, 2017.
- ↑ 2,0 2,1 Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, 1873-1877, paseo del barrio de Santa Marina.
- ↑ Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, 1873-1877, paseo de los barrios de los Santos Nicolás y Eulogio de la Ajerquía.
- ↑ Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, 1873-1877, paseo del barrio de la Magdalena.
- ↑ 5,0 5,1 5,2 Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, 1873-1877, paseo del barrio de San Nicolás de la Villa.
- ↑ Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, 1873-1877, paseo del barrio de Santiago.
- ↑ Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, 1873-1877, paseo del barrio del Espíritu Santo.
- ↑ Julián García y García, «Plano de Córdoba», 1905, hoja de un atlas comercial. Dominio público.
- ↑ 9,0 9,1 «Choque de trenes. A las puertas de Córdoba», El Defensor de Córdoba, año IX, n.º 2.290, 17 de mayo de 1907, p. 1.
- ↑ Diario de Córdoba, 17 de mayo de 1907, p. 3. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- ↑ «Más sobre el choque de trenes», Diario de Córdoba, 19 de mayo de 1907, p. 1. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- ↑ 12,0 12,1 Censo Electoral de Córdoba capital, 1907-1923, diecisiete cuadernos, columna de profesión.
- ↑ Barón de Karwinski y Joaquín Rillo, Plano de Córdoba, 1851, nomenclátor de calles.
- ↑ Ahora (Madrid), 20 de octubre de 1931, portada. Reproducción en Wikimedia Commons, «HuelgaFerroviarios1931 (Ahora).jpg».