Choque de trenes de Cercadilla (1907)

El choque de trenes de Cercadilla ocurrió a la una y veinte de la madrugada del viernes 17 de mayo de 1907, a las puertas de Córdoba, en el punto en que la línea de la Sierra, que bajaba de Belmez, cruzaba la general de Madrid a Sevilla. Un tren especial de mercancías que venía de Sevilla se metió en el cruce —con la señal cerrada, según El Defensor de Córdoba; con el disco apagado, según el Diario de Córdoba— y embistió al mixto de viajeros de Belmez. No murió nadie, aunque durante la mañana la ciudad creyó otra cosa: «Se hablaba al principio de una gran catástrofe y hoy de que en los hospitales habían fallecido dos ó tres de los heridos. Afortunadamente ninguna de ambas cosas ha resultado cierta.»[1]
Lo que hizo del accidente algo más que un suceso fue la carga del primer vagón y lo que publicó el Diario de Córdoba dos días después: aquel cruce llevaba más de un año denunciado.
La madrugada del 17 de mayo

El choque se produjo entre el depósito de máquinas de los Andaluces y el ventorrillo de la Parra, a unos trescientos metros del primer paso a nivel de la línea de Córdoba a Sevilla.[1] Allí se cruzaban las vías de las dos compañías que servían la ciudad: la de los Ferrocarriles Andaluces, dueña de la línea de la Sierra, y la de Madrid a Zaragoza y a Alicante, la M. Z. A., dueña de la general.
El Defensor de Córdoba lo contó en su portada del mismo día, a cuatro columnas. El mixto descendente de Belmez venía a su hora y había pedido entrada; se le abrió el disco. «El semáforo del cruce es de combinación»: al abrirse para la Sierra quedaba cerrado para la línea de Sevilla, y el disco de avanzada de esa línea también estaba cerrado. Pero «eran la una y veinte minutos de la madrugada de hoy. El mercancías de Sevilla traía algún retraso y el maquinista quería ganarlo sin duda», y siguió su marcha «á pesar de hallarse para él cerrado el disco». Solo se dio cuenta el guardagujas de los Andaluces, que corrió hacia el tren de la Sierra «con el farol rojo y dando voces»; ya era tarde, porque desde la señal de alarma al cruce había pocos metros y la parada era imposible.[1]
La máquina 239 del mercancías fue a dar contra el furgón de cabeza del mixto, que «quedó hecho astillas». Era un vagón cuadra: dentro venían nueve caballos del Estado, del Segundo Depósito de Sementales, y los soldados encargados de custodiarlos. Uno de los sementales apareció «con la cabeza asomada por el techo del vagón». Las inmediaciones quedaron «sembradas de astillas y de trozos de hierro», y un aljibe que el mercancías traía desde Almodóvar averió el vagón de al lado «y también las sufrió él».[1]
Los viajeros salieron casi indemnes: los que ocupaban los coches de cola del tren de la Sierra, escribió el Diario de Córdoba, «han resultado milagrosamente ilesos».[2] La circulación se restableció a las cuatro y veintisiete de la tarde.[1]
Los heridos
La prensa del mismo día dio los heridos con nombre, oficio y, a veces, domicilio:[1][2]
- el soldado Pedro López Bello, que volvía de la parada de sementales de Dos Torres, venía en el vagón destrozado y «los caballos le cogieron debajo»: contusión en la frente, erosiones en la mejilla y el hombro izquierdo luxado. El Diario lo hace cabo y cuenta que lo llevaron en camilla al hospital militar, donde, según la causa, pasó quinientas estancias;
- Anastasio Peralvo Rubio, soldado de Sementales, que venía de la parada de Pozoblanco y viajaba en el vagón de en medio de los tres que traía el tren, con una herida en la oreja y contusiones; y Juan Moral Ortiz, «soldado de Sagunto» adscrito a Sementales para el servicio de paradas, que procedía también de la de Pozoblanco;
- Federico Palacios, el más grave, con conmoción cerebral y una herida en el párpado. Había vivido mucho tiempo en Córdoba, servía a la M. Z. A. en Madrid, donde había dejado a su mujer y a sus dos hijos, y había venido a Córdoba a prestar servicio de forma interina. Iba en el mercancías y no sabía cómo había resultado herido, porque perdió el sentido con el golpe;
- el guardafreno Rafael Martín Rodríguez;
- Antonio Ruiz Sarmiento, empleado de los Andaluces, que vivía en la calle Madera Alta, 18;
- José Florido García (calle Moriscos, 7) y Salvador Alcaide Galán;
- el guardia civil Pedro Osuna Laguna, de la escolta del tren de la Sierra, que había salido el día antes hacia Peñarroya y regresaba;
- y tres viajeros del mixto con heridas leves: Pascual Tena, Juan Blancas y Trinidad del Pozo.
Las dos cabeceras no coinciden en todos los empleos ni en todos los apellidos: para el Diario Palacios y Ruiz Sarmiento eran revisores, y Alcaide se apellidaba Salas, no Galán.
Acudieron al lugar el gobernador civil, Manuel Cano y Cueto; el médico de los Andaluces, Manuel González López; el coronel del Depósito de Sementales, Aniceto Ortiz de Saracho; y el juez, señor Muñoz Bocanegra, con su actuario.[1][2]
La ciudad fue a mirar
Al día siguiente el Diario de Córdoba contó que esa misma tarde había vuelto al sitio. El material destrozado —el furgón de cabeza y varios vagones— seguía esparcido por los andenes y los raíles se habían desviado «notablemente». «Durante toda la tarde centenares de personas visitaron el sitio del choque, haciendo sobre el terreno los naturales comentarios.» Entre los primeros en socorrer a los heridos el periódico nombra a José Benito, «mozo que fué de la estación Central». El juzgado volvió a constituirse en la estación de Cercadilla para seguir el sumario.[3]
Un cruce denunciado
El 19 de mayo, el Diario dejó de hablar del tren y habló del cruce. En un suelto titulado «Más sobre el choque de trenes» recordó que, tiempo atrás, el vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industria de Córdoba, José de Viguera Espejo, había propuesto que se gestionara ante el Gobierno que los trenes de Belmez entraran directamente en la estación Central «por la parte Norte de la misma», de modo que desapareciera la estación de Cercadilla y, «lo más importante, ó sea ese cruce de las dos líneas causa del desgraciado accidente». La Cámara hizo suya la propuesta y la compañía contestó que la tomaba en consideración y la sometía a estudio. El periódico concluía: «Ya ha transcurrido más de un año, y hasta el presente nada se ha hecho sobre particular tan importante, dando lugar á que ocurra una catástrofe.»[4]
¿Disco cerrado o disco apagado?
En el punto del que colgaba la culpa, los dos periódicos no cuentan lo mismo. El Defensor escribe que el disco estaba cerrado y advierte de que lo de apagado «se dice… pero esto no hemos podido comprobarlo».[1] El Diario afirma que el mercancías entró en el cruce «estando apagado el disco».[2] Si estaba cerrado, la responsabilidad era de quien no paró; si estaba apagado, de quien debía encenderlo. Ninguna de las fuentes consultadas lo resuelve: la causa militar culpa al conductor del mercancías, pero tampoco dice nada del disco.
La causa
El caso fue a parar también a la jurisdicción de Guerra, probablemente porque habían muerto caballos del Ejército y había soldados heridos. El extracto de la causa que se elevó al Consejo Supremo de Justicia Militar —Córdoba, 79, 1907, contra el paisano Rafael Ortiz Alemán, es decir, un civil— identifica los trenes: chocaron, «entre las estaciones de Córdoba y Cercadilla», el número 171 de la Compañía de M. Z. A. y el 214, el de Belmez, cuyo maquinista, Francisco Ruiz López, declaró haber dado contravapor. Tasa los daños del Depósito de Sementales: tres caballos muertos —el «Murciélago», en 1.100 pesetas; el «Viante», en 900; un tercero, en 2.500— y un cuarto, el «Magaria», tasado en 3.000, curó pero quedó depreciado en 2.200 pesetas. El soldado López Bello pasó quinientas estancias en el hospital. La responsabilidad civil reclamada sumaba 6.954 pesetas con céntimos, y la causa recuerda que, por el artículo 21 del Código Penal, la M. Z. A. respondía subsidiariamente.[5]
El instructor dio por probado que el choque se debió a la «imprudencia temeraria» de Rafael Ortiz Alemán, conductor del mercancías —el jefe del tren, no el maquinista contra el que había cargado El Defensor—, que estaba procesado a la vez por la jurisdicción militar y por la ordinaria, en libertad provisional. Ante esa duplicidad, el 13 de julio de 1907 el instructor elevó lo actuado al Consejo, y el fiscal propuso que la jurisdicción de Guerra se inhibiera a favor del Juzgado de Instrucción de Córdoba.[5]
Los periódicos del mismo día contaron un caballo muerto y tres heridos; el expediente, dos meses después, tres muertos. O alguno murió más tarde, o la prensa contó solo los del primer momento.
Una causa por lesiones contra Rafael Ortiz Alemán quedó señalada para vista oral, en juicio público, el 14 de enero de 1909 ante la sección primera de la Audiencia de Córdoba. El señalamiento no menciona el choque; por el nombre y por el delito, es probablemente la que se abrió por él.[6] Cómo terminó no consta: la prensa digitalizada de ese año no publicó la sentencia, y el sumario completo, remitido al juzgado ordinario, no se ha localizado.
Eco
La noticia cruzó el Atlántico. El 22 de junio de 1907, cinco semanas después, el diario La Iberia, de Ciudad de México, la daba entre sus noticias de España: «Córdoba. Choque de trenes. En la madrugada última chocaron en el crucero de Cercadilla un tren especial de mercancías procedente de Sevilla, con un tren mixto de viajeros de Bélmez.»[7]
Véase también
Referencias
- ↑ 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 1,7 «Choque de trenes. A las puertas de Córdoba», El Defensor de Córdoba, año IX, n.º 2.290, 17 de mayo de 1907, p. 1.
- ↑ 2,0 2,1 2,2 2,3 «Choque de trenes», sección de última hora, Diario de Córdoba, 17 de mayo de 1907, p. 3. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- ↑ «Gacetilla. Choque de trenes», Diario de Córdoba, 18 de mayo de 1907, p. 2. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- ↑ «Más sobre el choque de trenes», Diario de Córdoba, 19 de mayo de 1907, p. 1. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- ↑ 5,0 5,1 Consejo Supremo de Justicia Militar, extracto de la causa «Córdoba — 79 — 1907», contra Rafael Ortiz Alemán, paisano, con el resumen del instructor y el informe fiscal firmado por Miguel Álvarez en Córdoba el 13 de julio de 1907. Archivo del Tribunal Militar Territorial Primero (Madrid), expedientes de personal militar.
- ↑ «Juicios orales», Diario de Córdoba, 14 de enero de 1909, p. 2. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. El señalamiento lo publicó también El Defensor de Córdoba el 13 de enero de 1909.
- ↑ «Córdoba. Choque de trenes», La Iberia (Ciudad de México), 22 de junio de 1907.