Escuelas del legado López Diéguez

Las escuelas del legado López Diéguez son las escuelas públicas que el Ayuntamiento de Córdoba decidió levantar a principios de la década de 1890 con un legado testamentario de don José López Diéguez —tres mil duros, quince mil pesetas— en el solar del Horno del Duende, en la calle Arroyo de San Andrés con vuelta a la de Barberos, entre los barrios de Santa Marina y San Andrés. La expropiación del solar se cerró en mayo de 1893. La antigua calle de Barberos se llama hoy Hermanos López Diéguez.[1]
El legado
El 4 de julio de 1894 el Diario de Córdoba reclamaba que la obra arrancase de una vez, y al hacerlo dejó constancia de su origen:
- «En primer lugar es urgente que se lleve a cabo, sin más demora, el proyecto del edificio que habrá de destinarse a escuelas públicas en la calle Arroyo de San Andrés, puesto que, además de introducirse un beneficio importante en el ornato público, se cumple la disposición testamentaria del señor López Diéguez, que legó al Ayuntamiento tres mil duros con este único objeto, y cuya suma se conserva por el hermano del donante don Rafael López Diéguez, para entregarla inmediatamente que…»[2]
El dinero no se entregó al municipio hasta que hubo obra: lo custodiaba el hermano del testador.
La expropiación del Horno del Duende

El sitio llevaba años abandonado: en junio de 1890 el periódico lo llamaba «el horrible solar del Horno del Duende».[2] En julio de 1893 la prensa describía el trámite que lo convertiría en escuela:
- «…de acuerdo con su universal heredero, intenta, utilizando el legado, edificar esas mismas escuelas en el centro del populoso barrio de Santa Marina y San Andrés. Instrúyese con tan plausible objeto el expediente de expropiación forzosa para adquirir el extenso solar conocido por «Horno del Duende» que existe en la calle Arroyo de San Andrés, con vuelta a la de Barberos, y por dificultades que V. B. no desconoce, se prolonga en un largo periodo su trámite hasta el mes de mayo último, en que con la aceptación del justiprecio hecho por perito tercero puede considerarse aquel definitivamente terminado.»[2]
La misma información recoge la petición de la comisión municipal de Fomento al Ayuntamiento: «el pago de la expropiación del solar conocido por Horno del Duende y el inmediato comienzo de las obras para la construcción de escuelas modelo, utilizando al efecto las 15.000 pesetas del legado del señor don José Lopez Dieguez».[2] Las dos cifras, tres mil duros y quince mil pesetas, son la misma: el duro valía cinco pesetas.

Por qué se llamaba Horno del Duende

Ramírez de Arellano explica el nombre al recorrer la calle de Barberos, que salía de la de los Álamos. A mitad de ella había «un callejón muy sucio, conocido por el del Horno del Duende» —hoy calle Francisco del Rosal—, y del horno dice: «Al horno del Duende le dicen así, porque al construirlo por primera vez, lo sacaron tan defectuoso, que no podía funcionar, achacándolo á un duende que decian haber en aquella casa. Es muy grande, y un huerto que tiene se riega con parte del remanente de la Fuenseca».[1] Era, por tanto, un solar amplio, con huerto, en el ángulo entre el Arroyo y Barberos: el «extenso solar» que se expropió.
No hay que confundirlo con otros dos sitios del mismo barrio que el cronista cuenta en el mismo paseo. La casa del Duende estaba en el número 55 de la calle de las Almonas, hoy Gutiérrez de los Ríos, y tenía su propia leyenda, la del duende Martín. Y la historia de doña Blanca, la hija del corregidor Carlos Ucel y Guimbarda que se perdió en unas galerías subterráneas y cuya sombra, se decía, vagaba de noche por la casa, es la «tradición del Corregidor de la Casaca blanca», que el vulgo contaba de unas casas principales de la plazuela de Orive.[1] Ninguna de las dos tiene que ver con el solar de la escuela.
La obra que vino con ella
El 20 de diciembre de 1894, seis meses después de la reclamación de la prensa, la comisión municipal de Fomento añadió al expediente de las escuelas un segundo proyecto: el de la cloaca que cubriría el tramo de la calle Arroyo de San Andrés. El texto la justifica por partida doble: la cloaca serviría «además de utilizarse para la servidumbre de las escuelas, [para] recoger la abundante cantidad de agua que en la época de lluvias se acumula en la calle».[3] El saneamiento de la calle y la escuela se decidieron el mismo invierno y se justificaron una a otra. En junio de 1896 la cloaca estaba hecha.
Hoy
Cordobapedia sitúa en la calle Arroyo de San Andrés el Colegio López Diéguez, y la antigua calle de Barberos lleva el nombre de los hermanos López Diéguez.[4] Todo apunta a que el colegio actual es el heredero de estas escuelas, aunque no se ha documentado la continuidad entre el edificio de los años noventa y el centro de hoy. Tampoco se conocen todavía la fecha de inauguración ni más datos del testador que su nombre y el de su hermano.
Véase también
- Arroyo de San Andrés (Córdoba)
- Calle Isaac Peral (Córdoba)
- Calle Gutiérrez de los Ríos (Córdoba)
- Hospital de San Andrés (Córdoba)
- San Andrés (Córdoba)
Referencias
- ↑ 1,0 1,1 1,2 Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, o sean apuntes para su historia, 1873-1877, paseo del barrio de San Andrés. Edición anotada de la Red Municipal de Bibliotecas de Córdoba, 2017, que da los nombres actuales de las calles.
- ↑ 2,0 2,1 2,2 2,3 Diario de Córdoba, 11 de junio de 1890, 16 de julio de 1893 y 4 de julio de 1894. Localizados en el barrido completo de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica por la frase «arroyo de San Andrés».
- ↑ Diario de Córdoba, 20 de diciembre de 1894 y 14 de junio de 1896.
- ↑ «Calle Arroyo de San Andrés», Cordobapedia.