Hospital de San Andrés (Córdoba)

El hospital de San Andrés de Córdoba fue un pequeño establecimiento asistencial fundado en tiempo de los Reyes Católicos por una cofradía de limpieza para atender a enfermos pobres, situado en la plazuela del Buen Suceso, donde desembocan la calle Ocaña, la calle Isaac Peral y el arroyo de San Andrés. Nunca tuvo más de cuatro o cinco camas. Su iglesia es la ermita de Ntra. Sra. del Buen Suceso, que acabó dando nombre a todo el paraje y desplazando el del propio hospital.

La fundación
- «Este es el antiguo hospital de San Andrés, fundado en tiempo de los Reyes Católicos D. Fernando y D.ª Isabel, por una cofradía de limpieza, para asistir a algunos enfermos pobres, y a los cofrades que estuviesen en el mismo estado.»[1]
Los cofrades redactaron estatutos de cuarenta y cinco artículos, aprobados por el obispo D. Íñigo Manrique hacia 1483. Después se ampliaron con tres artículos más, y todos ellos fueron aprobados por el obispo D. Pedro Fernández Manrique, ante su Provisor el licenciado Fernando Morante, el 2 de noviembre de 1538. Hubo nuevas ampliaciones en 1587.[1]
Ramírez de Arellano discute aquí con el cronista Luis María Ramírez, que sostenía que la cofradía se extinguió y se fundó otra nueva en 1616: «en lo cual no estamos conformes, pues en las visitas de aquel tiempo y posteriores siempre se nombra la antigua cofradía de San Andrés», como en la visita de 1639 del licenciado D. Antonio Hurtado por delegación del obispo D. Domingo Pimentel.[1]
El tamaño
- «Como hospital, nunca pasó de cuatro o cinco» camas.[1]
Hacía más de un siglo, cuando escribe el cronista, que el edificio se dedicaba a «morada de algunas huérfanas o viudas», a quienes se daba habitación gratis. Su caudal consistía en «dos casas y una pequeña y perdida haza», y acabó incorporado al hospital provincial de Agudos. No se sabe si tuvo más derechos, «por haber desaparecido su archivo en un incendio que tuvo lugar en las casas de su hermano mayor o prioste D. Rafael de Tena y Castril».[1]
El archivo de la cofradía se perdió, pues, en una casa particular: el hermano mayor guardaba los papeles en su propia vivienda.
La imagen y el pleito de las dos cofradías
Hacia 1636, «una señora, vecina de la calle de Ocaña, donó a la cofradía la imagen de Ntra. Sra. del Buen Suceso», que se colocó en el altar mayor y empezó a recibir culto.[1]
En 1718 varios devotos formaron una segunda cofradía en torno a esa imagen, «en lo que consintió gustosa la de San Andrés, sin reflexionar en los disgustos que había de traerle». Y vinieron:
- «Los nuevos cofrades querían disponer de todo, hasta que un día se presentaron los antiguos con un sello figurando un aspa, signo del martirio de su titular, y fueron sellando cuanto existía en la iglesia y la sacristía, y hasta las vigas de la armadura y las puertas, a fin de demostrar que todo era suyo y que la hermandad del Buen Suceso debía estar bajo su obediencia.»[1]
El aspa es la cruz de San Andrés. Pero el gesto no sirvió de nada:
- «…andando el tiempo, sucedió lo contrario, puesto que la más antigua desapareció y continúa la otra».[1]
La cofradía anfitriona selló hasta las vigas para dejar claro de quién era la casa, y acabó desapareciendo ella; sobrevivió la invitada. Y con ella el nombre: el paraje, la plazuela y la calle pasaron a llamarse del Buen Suceso, no de San Andrés.
La iglesia
«La iglesia es muy pequeña, con tres altares que nada de particular ofrecen». De ella salía «un rosario de madrugada, dos veces en semana», costumbre ya perdida cuando escribe el cronista.[1]
Véase también
- Calle Ocaña (Córdoba)
- Calle Isaac Peral (Córdoba) — la antigua calle del Lodo, que desemboca frente a la ermita
- Arroyo de San Andrés (Córdoba)
- Rastrillador de lino — el gremio de uñeros tenía su propio hospital a pocos metros