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Los anuncios de la prensa cordobesa

Historia local y familiar documentada
Anuncio del Laboratorio Microbiológico de Córdoba con la vacuna contra la viruela a una peseta
«Vacunación diaria contra la viruela. Tubo para inocular tres personas, una peseta.» Anuncio del Laboratorio Microbiológico de Córdoba, Diario de Córdoba, 3 de julio de 1907, p. 4.

La última página del Diario de Córdoba y de los demás periódicos de la ciudad estaba hecha de anuncios. No hablan de nadie en particular y por eso mismo cuentan mucho: qué se vendía, a qué precio, dónde, qué daba miedo y qué se perdía por la calle. Esta entrada recoge tres planas concretas de Córdoba, de 1903, 1907 y 1912, leídas de arriba abajo.

14 de agosto de 1903: el anuncio vestido de noticia

Dos días antes de la corrida nocturna de la Asunción, El Defensor de Córdoba publicó entre sus noticias locales, con el título «Para la corrida nocturna», este suelto:

«Como las costumbres se van modernizando, tenemos entendido que en la corrida nocturna serán sustituidos los vendedores de vino de Montilla por elegantes señoritas que expenderán los acreditados y exquisitos Chocolates de Confianza de D. Demetrio Cabrera de Pozoblanco, que se hallan de venta en los establecimientos de comestibles y ultramarinos de…»[1]

Y seguía una lista de una docena de tiendas de la ciudad, de la calle Pedro López a la plaza de San Bartolomé y la plazuela de San Pedro. La víspera, el mismo chocolate había aparecido en otra gacetilla, la de una res que se escapó camino del matadero: un hombre se quedó quieto a la puerta de su casa y el animal no lo embistió, y «después hemos sabido» que tomaba los Chocolates de Confianza.[2] Ninguno de los dos va marcado como anuncio.

3 de julio de 1907: la página 4

El Diario de Córdoba del miércoles 3 de julio de 1907 llenaba su cuarta página con varias decenas de anuncios, grandes y por palabras.[3] Entre ellos:

  • El del Laboratorio Microbiológico de Córdoba, «62, Realejo, 62»: «Vacunación preventiva contra la rabia en el hombre y los animales por los métodos Hőgyes, y el del Instituto de Pasteur, de París. Vacunación diaria contra la viruela. Tubo para inocular tres personas, una peseta».[3] Aquel verano se publicó casi a diario. Ese año el Registro civil anotaba en la ciudad una muerte por viruela al mes (véase De qué se moría la gente en Córdoba (1903-1907)).
  • El de la Compañía Singer, «Máquinas Singer para coser», que anunciaba su modelo «Doméstica bobina central» e invitaba al público a ver en sus establecimientos los bordados hechos con ella: «Todos los modelos á Pesetas 2'50 semanales».[3]
  • Los de los Chocolates de Confianza, otra vez; de una fábrica de ladrillos y tejas de Puente Genil; de un balneario del norte cuya temporada oficial iba del 15 de junio al 15 de septiembre; de almacenes de maderas de Flandes, y de varias casas en arriendo.[3]

Para medir aquellos precios sirve el padrón municipal del año siguiente, 1908, donde un fogonero declaraba ganar 2,75 pesetas al día y un empleado 1,50.[4] La máquina de coser, a 2,50 pesetas por semana, era casi un día de jornal de fogonero cada siete; lo que costaba la vacuna se cuenta en De qué se moría la gente en Córdoba (1903-1907).

29 de diciembre de 1912: lo que se perdía

La plana de anuncios del Diario de Córdoba del domingo 29 de diciembre de 1912 traía, en la misma columna de avisos por palabras, cuatro pérdidas:[5]

  • «unos lentes con montura dorada y funda de piel negra», perdidos en el camino del Campo Santo de los Mártires al Gobierno Militar;
  • «un décimo de lotería para la jugada del 31 del corriente, número 25.800», entre la puerta del Rincón y los jardines de la plaza de Colón;
  • «una pulsera de oro, forma cadena», extraviada la tarde anterior en el paseo de la Victoria;
  • y «un pendiente de oro con diamantes y zafiros», perdido el día 27 en la Plaza de Abastos.

Todos prometían lo mismo al que lo devolviera: «se le gratificará».[5]

En la misma página, la casa Hijo de Sánchez, de la calle Claudio Marcelo 5, «casa fundada en 1880», vendía pianos y armonios «al contado y á plazos» y ofrecía un piano de fábrica alemana, de siete octavas y teclado de marfil, por 990 pesetas; una lechería de la calle de Armas 21, con teléfono 217, anunciaba leche de cabras con despacho «por la mañana» y, desde entonces, también «por la noche»; el café La Cervecería vendía mantecados de Antequera «en cajas de una y dos pesetas y el kilo á tres pesetas» y alfajores de avellana y almendra a cuatro.[5]

Y un remedio inglés, el Polvo Coza, prometía curar «la pasión por las bebidas embriagadoras» con un argumento que hoy sorprende: el polvo «puede ser suministrado con alimentos sólidos ó bebida sin conocimiento del intemperante». La muestra se pedía a Londres, a la Coza Powder Company, y en Córdoba se vendía en la Unión Farmacéutica Cordobesa.[5]

Véase también

Referencias

  1. ↑ El Defensor de Córdoba, 14 de agosto de 1903, p. 3.
  2. ↑ El Defensor de Córdoba, 13 de agosto de 1903, p. 2.
  3. ↑ 3,0 3,1 3,2 3,3 Diario de Córdoba, n.º 17.311, 3 de julio de 1907, p. 4. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
  4. ↑ Padrón municipal de Córdoba de 1908, calle Barras, plana con los asientos 810 a 819, columna «Sueldo ó jornal que disfruta». Archivo Municipal de Córdoba.
  5. ↑ 5,0 5,1 5,2 5,3 Diario de Córdoba, n.º 19.136, 29 de diciembre de 1912, p. 4, y n.º 19.137, 30 de diciembre, p. 4. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.