Huertas de la sierra de Córdoba

Las huertas de la sierra eran las fincas de recreo y arbolado de la falda de la sierra, al norte de Córdoba, adonde subían los cordobeses en primavera. Se llegaba a ellas desde el Pretorio por la carretera de los Arenales.[1]
Las ocho más nombradas
Teodomiro Ramírez de Arellano, que escribe entre 1873 y 1877, las enumera por fama:
- «En la parte de las huertas de la sierra visitada principalmente en primavera por los cordobeses y forasteros, debemos citar como las más notables las de Morales; Segovia, antes de Valero; Celina, antes de Baena; Vega Armijo, antes de los Arcos; el Cerrillo, Santa María, Quitapesares y Olías, siendo la primera y última las de mayor producto, a causa de su extención y arbolado.»[2]
De varias, el cronista anota también el nombre que tuvieron antes.
El balcón de la huerta de Morales
La primera de la lista se llamaba en realidad la Favorita, pero «todos la conocen por la huerta de Morales», por sus dueños, los Díaz de Morales. Sobre su puerta había un balcón con historia. El 22 de mayo de 1766 llegó a Córdoba el embajador de Marruecos, Sidi Hamet el Gacel, con su séquito, y la ciudad le ofreció una corrida de toros en la Corredera, que vio desde un balcón de la fachada de la Cárcel. Aquel balcón lo compró uno de los Díaz de Morales y lo puso sobre la puerta de su huerta. Cuentan que, temiendo que volara demasiado y no fuera seguro, invitó a comer a todos los frailes de San Jerónimo de Valparaíso, «donde los habia escesivamente gruesos»; después de la comida los hizo pasar al balcón con el pretexto de las vistas, cerró la puerta y bajó al patio a ver si cedía, y desde allí les reveló el motivo del convite, «con lo cual les dió un susto de que algunos no se olvidaron en muchos días».[3]
1861: los caminos cortados
El 7 de septiembre de 1861 el Diario de Córdoba denunciaba que los dueños de las propiedades del alcor de la sierra estaban quedándose con los caminos: el primer año cortaban la senda con piedras «como puestas al acaso», el segundo la plantaban, y luego sus guardas disputaban el paso «al que quiere transitar por donde transitó siempre». El periódico invitaba al alcalde a dar un paseo por «nuestras huertas de la falda de la sierra» para comprobarlo.[4]
1873: «Apenas existen hoy dos ó tres familias»
El 10 de mayo de 1873 el Diario abría su gacetilla con un lamento titulado «La Sierra»: «Apenas existen hoy dos ó tres familias en las pintorescas huertas de la Sierra, que era hace pocos años un gran centro de fraternal confianza para el vecindario de Córdoba durante la alegre estación de la primavera». Echaba de menos los festines de la Arrizafa, las ferias nocturnas de San Antonio, los bailes del Mayoral o de Barbero, las reuniones del Jardinito, las caravanas al Hierro, las fiestas del llano del Cerrillo y los festejos familiares «en el hogar de los Arcos, de Melero, de Santa María, de las Antas, del Duende, de Quita-pesares ó de Valero», y atribuía el abandono no a la naturaleza, sino a «las desconfianzas y los recelos».[5] Eran los meses de la Primera República.
La sierra estaba entonces, según la misma gacetilla, «cruzada por amplias y cómodas carreteras». La de los Arenales, que pasaba entre las huertas, se había construido en aquellos años con fondos provinciales, «como para indemnizar á Córdoba» de lo que había pagado por las carreteras de la provincia.[6]
4 de abril de 1877: el rey almuerza en los Arcos
En su visita a Córdoba de abril de 1877, Alfonso XII y su hermana, la infanta Isabel, dedicaron la mañana del 4 a las ermitas y las huertas. Según el programa publicado en el Diario del día 3, subirían por la carretera de los Arenales y la Arruzafa hasta las Ermitas y bajarían por el carril de la huerta de los Arcos, propiedad del marqués de la Vega de Armijo, que les ofrecía un almuerzo.[7] El temporal de esos días deslució la visita.[8] Es la misma finca que Ramírez de Arellano llama «Vega Armijo, antes de los Arcos».[2]
Cuatro meses después, el 7 de agosto, el periódico contaba que los marqueses habían puesto en la huerta un álbum para que firmaran los visitantes. La primera hoja llevaba una dedicatoria del rey a los marqueses, firmada «Alfonso» con la fecha del 4 de abril, y debajo la de la infanta: «Recordará siempre con mucho gusto este día, Isabel de Borbón». Había firmado también la ex emperatriz Eugenia.[9]
La huerta de la Reina
No era una huerta de la sierra, sino del llano, junto al Pretorio, pero era la puerta del camino hacia ellas. El 8 de febrero de 1812 una partida francesa mató junto a sus paredones a dos guerrilleros de la división de Mendizábal, Juan Ramón Vico y el sargento Benito Parrón, cuyos cuerpos no pudieron enterrarse «por habérselos comido los animales».[10] En la epidemia de 1804, un pedazo del haza que había detrás sirvió de cementerio.[10] Cuando escribe Ramírez de Arellano, su terreno lo ocupaba la estación: la huerta «avanzaba toda la línea que forma la estación de los ferro-carriles», y su tapia se había derribado.[1]
Véase también
Referencias
- ↑ 1,0 1,1 Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, o sean apuntes para su historia, 1873-1877, paseo del barrio de San Miguel. Edición anotada de la Red Municipal de Bibliotecas de Córdoba, 2017.
- ↑ 2,0 2,1 Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, 1873-1877, «Continúan los puntos notables del término de Córdoba».
- ↑ Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, 1873-1877, paseo del barrio de San Pedro, plazuela del Vizconde de Miranda.
- ↑ Diario de Córdoba, 7 de septiembre de 1861, n.º 3318, p. 3, «Caminos». Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- ↑ Diario de Córdoba, 10 de mayo de 1873, n.º 6817, p. 2, «La Sierra». Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- ↑ Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, 1873-1877, «Sitios notables del término».
- ↑ Diario de Córdoba, 3 de abril de 1877, p. 1, programa de la visita regia. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- ↑ Diario de Córdoba, 5 de abril de 1877, p. 2. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- ↑ Diario de Córdoba, 7 de agosto de 1877, n.º 8068, p. 2. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
- ↑ 10,0 10,1 Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, 1873-1877, paseo del barrio de San Andrés.