Pego

Pego es, en el habla de Córdoba, una tontería, un embuste o una cosa dicha sin sentido: «¡déjate de pegos!», «¡vaya pego!». Forma familia con pegoso, el que dice pegos, y pegolete, palabra o frase sin sentido. Se tiene por una de las voces más características de la ciudad y se oye también en Jaén.
Sobre su origen circulan varias historias —un globo que no subió, un francés llamado Pegó—, pero ninguna tiene apoyo documental. Lo que sí se puede documentar es la palabra misma: está escrita como cordobesa desde 1898, aparece en la prensa local durante todo el primer tercio del siglo XX y el Vocabulario andaluz de Alcalá Venceslada la recoge en 1934. Con esos textos delante, la explicación más probable es la más llana: viene del «pego» de los naipes, la trampa del fullero, que en castellano general ya significaba engaño.
Qué significa
Antonio Alcalá Venceslada, el primero que la recogió en un diccionario, da tres voces de la familia con sus ejemplos:[1]
- pego: «Tontería, sandez. Embuste». Ejemplo: «Lo que nos dijo de la boda fué un pego y nada más».
- pegolete: «Palabra o frase sin sentido». Ejemplo: «Como es tan necio, no dice más que pegoletes».
- pegoso, pegosa: «Persona que dice pegos o disparates».
En otra página del mismo vocabulario, al definir el onubense trocho («individuo que dice trocherías»), el autor añade: «Lo que en Córdoba pegoso y en Écija (Sevilla) pirujo». Es la primera vez que un lexicógrafo sitúa expresamente la familia en Córdoba.[2]
Las dos acepciones de pego —embuste y tontería— van juntas desde el primer texto conocido: un pego es algo que se cuenta, que no es verdad y que deja en evidencia al que lo cuenta.
La primera documentación: 1898

En 1898 el cordobés Ángel Avilés (1842-1924), acuarelista y antiguo funcionario en Filipinas, publicó en Madrid un librito de cien coplas dedicado «Á Córdoba». Avilés marca en cursiva las palabras y lugares que considera propios de la ciudad, y pegos aparece dos veces:[3]
Tú no me engañas á mí
Con esos pegos que cuentas,
Pues aunque has nacido en Córdoba,
Tienes muy poco de Séneca.
El que no sea cordobés
No sabe lo que son pegos,
Ni minguitos, ni pasera,
Ni andregüelas, ni arruqueros.
La primera copla da ya el sentido completo: los pegos se cuentan y sirven para engañar, y quien los cuenta tiene poco de Séneca, es decir, poco seso. La segunda dice que la palabra solo la entiende un cordobés.

El mismo año, el Diario de Córdoba reseñó el libro destacando «los pegos, mingaitos y otras dicciones, no siempre entendidas en muchas regiones españolas»[4] y publicó una variante de la segunda copla que no está en el libro:[5]
En Córdoba no ha nacido
el que no habla de andregüelas,
de manteses y minguitos,
de pegos y arropieras.
Avilés tenía 56 años y llevaba mucho tiempo fuera de Córdoba: la palabra la traía de su juventud. En 1898, por tanto, pego no era una novedad, sino algo que se sentía de toda la vida.
Hacia atrás no se ha encontrado nada. El Diario de Córdoba, revisado desde 1854, no usa la palabra antes de 1898, y tampoco aparece en las colecciones de libros digitalizados ni en el corpus histórico de la Real Academia. La única aparición anterior es un pegoso en una comedia andaluza de 1843, Un ladrón menos, de Eusebio Asquerino, donde lo más probable es que signifique pegajoso, el galán pesado que no se despega.[6]
La palabra en el siglo XX
Desde 1913 la familia aparece en la prensa cordobesa sin comillas ni explicación, como cosa que el lector entiende:
| Fecha | Dónde | Texto |
|---|---|---|
| 3 de abril de 1913 | Diario de Córdoba, crónica del corresponsal en Pueblonuevo del Terrible (hoy Peñarroya-Pueblonuevo) | «¿Ustedes creen que el cronista es un guasón y partidario de pegos? Pues... atención y oído a la caja»[7] |
| 31 de marzo de 1915 | Diario de Córdoba, artículo de «Hesperio» | Una cordobesa, ante su novio «boquiabierto y zafio», le suelta: «¡Pegoso!»[8] |
| 1919 | Diario de Córdoba, Ricardo de Montis | En un casino de pueblo «me lo robaron, tirándome el pego de una manera tan burda que un ciego lo advertía»: el pego de los naipes, en cursiva[9] |
| 30 de agosto de 1923 | Diario de Córdoba, sumario de Patria Chica | La revista festiva cordobesa tiene una sección titulada «Pegos»[10] |
| 28 de junio de 1928 | Diario de Córdoba, cuento en habla cordobesa, «La fuerza del pajolero sino» | «—Dila ya, pegoso», en boca de una muchacha[11] |
| 1930 | Patria Chica, n.º 261, 265 y 268 | «¡Déjate de pegos!» y «¡Déjate de “pegoletes”!»[12] |
| 13 de mayo de 1932 | Diario de Córdoba, Juegos Florales de la Feria de la Salud | Uno de los lemas presentados: «Pegoletes a perrilla»[13] |
-
«Partidario de pegos» (1913).
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La sección «Pegos» de Patria Chica (1923).
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«Pegoletes a perrilla» (1932).

Los textos coinciden en el registro: crónica de humor, cuento dialectal, revista festiva, lemas de un certamen. La palabra no sale en las revistas literarias de la ciudad (Cántico, Omeya, Zubia), lo que cuadra con una voz coloquial y no con una que hubiera caído en desuso. Y la fórmula «¡déjate de pegos!» de Patria Chica es exactamente la que se oye hoy.
El texto de Montis de 1919 tiene un interés especial: muestra que el «pego» de los naipes seguía vivo en Córdoba al mismo tiempo que el «pego» tontería. Las dos palabras convivían, y el autor marca la del juego en cursiva, como jerga.

De dónde viene
Del naipe al embuste
El pego es, en castellano general, una trampa de fullero: pegar dos cartas para que salga la que conviene. De ahí dar el pego, engañar con apariencias, y tirar el pego, ganar con baraja preparada. El Diccionario de Pagés (1925) documenta la expresión en versos de Ricardo de la Vega, sainetero madrileño del siglo XIX, y la Academia la recoge en sus ediciones de 1925 y 1927.[14] En Córdoba, como se ha visto, se decía en 1919.
El paso de engaño a embuste y de embuste a tontería es corto, y los textos cordobeses lo muestran hecho desde el principio: en la copla de 1898 los pegos son mentiras «que cuentas» para engañar, y la acepción de tontería aparece pegada a ella. Es la explicación que mejor encaja con las fechas y con el sentido, aunque no hay un texto que muestre el cambio ocurriendo.[15]
Ningún diccionario general recoge el sentido de tontería hasta finales del siglo XX. Ni siquiera los manuales de la Academia de 1927 y 1989, que suelen dar regionalismos.[14] El Diccionario de la lengua española vigente solo trae la fullería.
Otras influencias
Se ha propuesto también que pego sea un acortamiento de pegote, que en Córdoba y Jaén significa disparate, dicho tonto. No hay texto que lo pruebe, pero es compatible: pego, pegote, pegoso y pegolete son todas de la familia de pegar y se han podido influir.
El Atlas lingüístico
El Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía, cuyas encuestas se hicieron en los años cincuenta y sesenta, preguntó en cada pueblo cómo se dice mentira, papanatas, charlatán y parlotear. En toda Andalucía la familia de pego solo asoma una vez, y con dudas: en el mapa de mentira, junto al punto de Córdoba capital, hay una forma manuscrita que parece leerse «pégo». En papanatas, charlatán y parlotear no aparece en ninguna parte.[16] Si la lectura se confirma, la encuesta solo la habría recogido en la capital, aunque la crónica de 1913 muestra que también se escribía en la cuenca minera del norte de la provincia.
Las leyendas

Junto a la explicación documentada circulan varias historias que dan a la palabra un origen concreto. Se cuentan con detalle en Cordobapedia y en diversos blogs; ninguna tiene apoyo en los textos de la época.
El globo de Badía y el romance de «Pegaso»
Lo que sí ocurrió: en 1795 el catalán Domingo Badía y Leblich, que vivía entonces en Córdoba y años después sería célebre como Alí Bey, construyó un globo aerostático, «El Guadalupe», y lo instaló en el Campo de la Merced. Tras varios intentos fallidos, el Consejo de Castilla suspendió la empresa el 4 de julio. Badía quedó arruinado y en mal lugar ante la ciudad.[17]

También es cierto que hubo burla. En 1883, a raíz de otro globo que no subió en la feria (el del «capitán Scott», que acabó detenido y procesado por estafa), el Diario de Córdoba recordó un romance anónimo de 1795 contra Badía en el que «el coplero invocaba al Pégaso» y citó algunos versos.[18] La tradición lo atribuye al latinista cordobés José Mariano Moreno y Bejarano, que tenía treinta años en 1795; Ramírez de Arellano lo cuenta en sus Paseos por Córdoba con un prudente «hánsele atribuido».[19]
Lo que no está documentado es el salto a la palabra. La teoría, formulada en Cordobapedia por Alfredo Romeo, dice que a Badía lo llamaron «Pegaso» y que de ahí salieron pegoso y luego pego.[20] Pero:
- ni el artículo de 1883 ni los versos que cita contienen pego ni pegoso: los versos que copia Cordobapedia son exactamente los del periódico, con sus mismos cortes;
- pegoso no es un paso intermedio: en el vocabulario de 1934 es un derivado de pego (el que dice pegos), no al revés;
- entre 1795 y 1898 no hay un solo texto con la palabra.
Cordobapedia atribuye además los versos a un «Diego Moreno»; según los Paseos, Diego era el padre del latinista.[19]
El francés del globo
Otra versión habla de un francés —Louis Pegau, Pegaud o «monsieur Pegó»— cuyo globo no despegó en los jardines de la Merced ante miles de espectadores, con lo que «lo del Pegó» habría quedado como sinónimo de fiasco. Se cuenta sin fecha fija (unas veces en el siglo XIX, otras a principios del XX) y sin fuentes. Según Cordobapedia, el personaje lo inventó el escritor Manuel Harazem para su libro Monsieur Pegaux y otras tribulaciones.[20] En los padrones de la ciudad de 1874-1882 no aparece nadie con ese apellido ni nada parecido, y la versión del siglo XX es imposible: en 1898 la palabra ya era castiza. Lo más probable es que mezcle el recuerdo de Badía, el del capitán Scott de 1883 y la propia expresión «¡vaya pego!».
Otras hipótesis
Se han considerado, y descartado por falta de apoyo, otras dos: que la palabra venga de don Santos María Pego, un ingeniero de aguas muy conocido en la Córdoba de 1867 a 1901, del que no consta ningún fracaso sonado; y que venga del pueblo alicantino de Pego, cuando en valenciano no existe pego con el sentido de tonto.
Lo que queda por saber
- Si hay textos anteriores a 1898. Habría que buscarlos en la prensa cordobesa menor y en el costumbrismo del siglo XIX que no está digitalizado.
- El «pégo» del Atlas. Falta confirmarlo en un ejemplar impreso.
- Jaén. Se da por hecho que la palabra es también jiennense, pero no se ha encontrado un texto antiguo que lo muestre.
- El romance contra Badía. El texto completo no se ha localizado; si existe, estaría en la Real Academia de Córdoba o en la Biblioteca Provincial.
Referencias
- ↑ Antonio Alcalá Venceslada, Vocabulario andaluz, Andújar, La Puritana, 1933-1934, p. 298, s. v. pego, pegolete y pegoso. Consultado en la edición facsimilar con estudio de Manuel Galeote (Hispanica Helvetica, 31, 2019).
- ↑ Alcalá Venceslada, Vocabulario andaluz, p. 389, s. v. trocho.
- ↑ Ángel Avilés, Cantares cordobeses, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1898, cantares XLV (p. 33) y XLIX (p. 35). Ejemplar de la Biblioteca de Andalucía (Granada), ANT-XIX-1837/11, en la Biblioteca Virtual de Andalucía; hay otro en la Biblioteca Digital Hispánica de la BNE.
- ↑ «Cordobesas. D. Ángel Avilés», Diario de Córdoba, 24 de mayo de 1898, p. 1.
- ↑ Diario de Córdoba, n.º 14.110, 4 de junio de 1898, p. 3, «Sección amena».
- ↑ Eusebio Asquerino, Un ladrón menos, Madrid, 1843, pp. 9-10.
- ↑ Diario de Córdoba, n.º 19.230, 3 de abril de 1913, p. 1.
- ↑ «Hesperio», Diario de Córdoba, 31 de marzo de 1915, p. 1, a propósito de un artículo de Pedro Mata en Blanco y Negro, 28 de marzo de 1915, p. 23.
- ↑ Ricardo de Montis, semblanza de «Fray Tranquilo», Diario de Córdoba, n.º 21.421, 1919, p. 1.
- ↑ Diario de Córdoba, 30 de agosto de 1923, p. 2.
- ↑ Diario de Córdoba, 28 de junio de 1928, p. 1.
- ↑ Patria Chica: revista gráfica, eutrapélica y apabullante, Córdoba, n.º 261, 265 y 268, 1930. Hemeroteca Histórica de la Universidad de Córdoba (Helvia), CC BY-NC-ND 4.0.
- ↑ Diario de Córdoba, 13 de mayo de 1932, p. 2.
- ↑ 14,0 14,1 Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española (Real Academia Española), lema pego: Aniceto de Pagés, Gran diccionario de la lengua castellana, 1925, p. 310; Academia, Diccionario manual, 1927, p. 1471, y 1989, p. 1186.
- ↑ La propone, entre otros, Martínez Calle en Ecijadigital, 13 de marzo de 2015.
- ↑ Manuel Alvar, con la colaboración de Antonio Llorente y Gregorio Salvador, Atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía, t. V, Granada, 1973, mapas 1483 («Papanatas»), 1491 («Charlatán»), 1492 («Parlotear») y 1493 («Mentira»). Edición digital de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
- ↑ Patricia Almarcegui, «La biblioteca de Alí Bey», Cuadernos de Estudios del Siglo XVIII, 10-11, 2002, pp. 6-7.
- ↑ N. N. F., «Navegación aérea en Córdoba», Diario de Córdoba, n.º 10.049, 15 de septiembre de 1883, pp. 1-2.
- ↑ 19,0 19,1 Teodomiro Ramírez de Arellano, Paseos por Córdoba, 1873-1877, paseo por el barrio del Salvador, calle del Arco Real.
- ↑ 20,0 20,1 «Pego», «Vaya Pego» y «Domingo Badía y Leblich», Cordobapedia (consultadas en copias de 2026).
